Cepal realiza en Chile seminario sobre desigualdad e inclusión digital

La tecnología llegó rápido; las instituciones no estaban listas
La Cepal advierte que sin intervención deliberada, la aceleración digital amplificará las desigualdades existentes en América Latina.

En Santiago de Chile, la Cepal convoca durante tres días a gobiernos, académicos y diplomáticos de todo el mundo para interrogarse sobre una de las tensiones más profundas de nuestro tiempo: si la aceleración tecnológica puede ser una fuerza de equidad o si, sin intervención deliberada, no hará más que ampliar las fracturas que ya dividen a América Latina. El seminario no busca celebrar el progreso digital, sino examinar con honestidad las trampas estructurales —crecimiento lento, desigualdad persistente e instituciones frágiles— que condicionan cualquier promesa de inclusión.

  • América Latina enfrenta una carrera desigual: la tecnología avanza más rápido que las instituciones capaces de distribuir sus beneficios.
  • Tres trampas entrelazadas —bajo crecimiento, alta desigualdad y gobernanza débil— amenazan con convertir la transformación digital en un nuevo motor de exclusión.
  • Académicos de Oxford y la London School of Economics, junto a funcionarios diplomáticos de la UE y Corea del Sur, aportan perspectivas globales a un debate que ya no puede tratarse como asunto puramente regional.
  • El seminario aborda desde la protección de menores en internet hasta pensiones para trabajadores informales, reconociendo que la inclusión digital es inseparable del acceso a salud, educación y seguridad social.
  • El formato híbrido del propio evento —presencial en Santiago y abierto digitalmente al resto de la región— intenta demostrar, con su estructura, aquello que sus paneles debaten.

Santiago de Chile es esta semana el escenario de un debate que la Cepal considera urgente: cómo evitar que la revolución digital profundice, en lugar de corregir, las desigualdades históricas de América Latina. El organismo de la ONU abrió su sexto seminario regional de desarrollo social con una advertencia clara: adoptar tecnología no equivale a garantizar inclusión.

El diagnóstico que estructura el encuentro identifica tres trampas que se refuerzan mutuamente en la región: economías con escasa capacidad de crecimiento, sociedades con alta desigualdad y poca movilidad social, e instituciones demasiado débiles para gobernar con eficacia. Sobre ese telón de fondo, los participantes debatirán durante tres días cómo cerrar brechas digitales, proteger a niños y adolescentes en internet, expandir la protección social mediante tecnología y medir la desigualdad más allá de los indicadores convencionales.

Pero el programa reconoce también que hay problemas que ningún algoritmo resuelve por sí solo. La universalidad de los sistemas de salud, las pensiones para quienes nunca cotizaron formalmente y la brecha educativa entre ricos y pobres ocupan espacios propios en la agenda, recordando que para millones de personas el acceso a un médico sigue siendo más urgente que el acceso a banda ancha.

La sesión inaugural reunió al secretario ejecutivo de la Cepal, José Manuel Salazar Xirinachs, junto a la embajadora de la Unión Europea, el embajador de Corea del Sur y la directora regional de la Fundación Ford, una composición que subraya el carácter global que ha adquirido este debate. El seminario da continuidad a los compromisos asumidos en la Segunda Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social celebrada en Qatar en 2025, y aspira a que los gobiernos de la región salgan no solo con diagnósticos compartidos, sino con voluntad política para actuar.

En Santiago de Chile, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe abrió hoy las puertas de su sexto seminario regional dedicado al desarrollo social, un encuentro de tres días que reúne a gobiernos, académicos y diplomáticos en torno a una pregunta central: ¿cómo pueden los países de la región aprovechar la aceleración tecnológica para construir sociedades más justas en lugar de profundizar sus divisiones?

La velocidad del cambio digital ha llegado a América Latina sin esperar a que las instituciones estén listas. La Cepal, organismo de la ONU, plantea que el desafío no es simplemente adoptar nuevas tecnologías, sino garantizar que esa adopción sirva realmente a la inclusión. De lo contrario, advierte, la región seguirá atrapada en tres problemas que se refuerzan mutuamente: economías que crecen lentamente, desigualdad profunda con poca movilidad social, e instituciones débiles incapaces de gobernar efectivamente.

Durante los próximos tres días, participantes de toda la región compartirán experiencias concretas sobre cómo cerrar las brechas digitales. El programa incluye charlas de académicos de la Escuela de Londres de Ciencias Económicas y Políticas y de la Universidad de Oxford, así como paneles temáticos que tocan puntos específicos: cómo medir la desigualdad más allá de los números simples, qué hacer con las personas que quedan fuera de la economía digital, cómo proteger a niños y adolescentes en internet, y cómo usar la tecnología para expandir la protección social.

En paralelo, otros espacios de debate abordarán temas que la tecnología por sí sola no resuelve. Están en la mesa la universalidad de los sistemas de salud, los sistemas de pensiones para quienes nunca cotizaron formalmente, la brecha educativa que persiste entre ricos y pobres, y el estado general de la cohesión social en la región. Cada uno de estos temas toca a millones de personas cuya vida depende menos de si tienen acceso a internet que de si tienen acceso a un médico o a una pensión.

El seminario funciona de manera híbrida, permitiendo que participantes asistan en persona en Santiago o se conecten digitalmente desde cualquier punto. Es un detalle que subraya la ironía central del evento: mientras se debate cómo la tecnología puede servir a la inclusión, el formato mismo del seminario intenta demostrar que es posible.

Este encuentro no surge del vacío. Responde a compromisos asumidos en la Segunda Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, realizada en Qatar hace un año. La Cepal busca que los gobiernos de América Latina no solo reconozcan estos desafíos, sino que salgan del seminario con propuestas concretas y voluntad política para implementarlas.

En la sesión inaugural participan José Manuel Salazar Xirinachs, secretario ejecutivo de la Cepal; Claudia Gintersdorfer, embajadora de la Unión Europea; Hak-Jae Kim, embajador de Corea del Sur; y Ximena Andión, directora regional de la Fundación Ford para México y Centroamérica. Su presencia señala que el debate sobre desigualdad e inclusión digital en América Latina ya no es un asunto regional aislado, sino parte de una conversación global sobre cómo las sociedades pueden adaptarse a la transformación tecnológica sin dejar a nadie atrás.

Es necesario garantizar que los procesos de aceleración tecnológica contribuyan efectivamente a una sociedad inclusiva
— Cepal
Solo de esa manera será posible superar las tres trampas del desarrollo que afectan a la región
— Convocatoria del seminario
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué la Cepal siente que debe convocar específicamente a un seminario sobre desigualdad e inclusión digital ahora, en 2026?

Model

Porque la tecnología está llegando rápido, pero las instituciones no están preparadas para distribuir sus beneficios equitativamente. Sin intervención deliberada, la brecha solo se amplía.

Inventor

Mencionas tres trampas del desarrollo. ¿Son nuevas o la región ya estaba atrapada en ellas?

Model

No son nuevas. Pero la aceleración tecnológica las hace más visibles y más urgentes. Un país que crece lentamente y tiene poca movilidad social ahora también tiene ciudadanos excluidos de la economía digital.

Inventor

¿Qué diferencia hay entre un seminario y una cumbre? ¿Por qué este no es vinculante?

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Un seminario es donde se comparten experiencias y se construye consenso. Una cumbre es donde se firman compromisos. Este seminario da seguimiento a compromisos ya asumidos en Qatar. Es el paso de la palabra a la acción.

Inventor

¿Quién realmente necesita estar en esta sala?

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Los ministros de desarrollo social, educación y tecnología. Los directores de institutos de pensiones. Los que diseñan políticas de salud. Porque la inclusión digital no es un problema de tecnólogos, es un problema de gobernanza.

Inventor

¿Qué pasa si el seminario termina y nada cambia?

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Entonces la región habrá tenido una buena conversación pero seguirá atrapada en las mismas tres trampas. Por eso la presencia de diplomáticos y funcionarios ejecutivos importa: son quienes pueden convertir las propuestas en presupuesto y ley.

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