Desmantelar la izquierda y perseguir a la oposición, rasgos del fascismo
En Bogotá, la Central Unitaria de Trabajadores de Colombia ha trazado una línea de oposición total frente al gobierno entrante de Abelardo De la Espriella, antes incluso de su certificación formal. La confederación sindical más grande del país invoca la memoria de miles de víctimas de gobiernos anteriores para advertir que las políticas de estigmatización, el neoliberalismo y la subordinación a Washington no son abstracciones, sino caminos ya recorridos con consecuencias humanas concretas. En este momento de transición, la CUT convoca a construir una unidad amplia que defienda la soberanía, la paz y la dignidad de los trabajadores colombianos.
- La CUT declara oposición total a De la Espriella incluso antes de su certificación oficial, marcando una ruptura política inmediata y sin ambigüedades.
- La confederación acusa al nuevo gobierno de subordinación abierta a Washington y de impulsar el 'Escudo de las Américas', lo que interpreta como una cesión de soberanía nacional.
- Invocando 7.837 falsos positivos bajo Uribe y 86 muertos durante el estallido social de Duque, la CUT advierte que la retórica de estigmatización ya tiene un historial de violencia documentada.
- La organización denuncia que el nuevo gobierno anuncia públicamente su intención de perseguir al movimiento sindical, periodistas y oposición, calificando esas prácticas de fascistas.
- Frente a la amenaza, la CUT convoca a construir un Frente Amplio por la Vida junto a fuerzas políticas y sociales para defender democracia, paz y soberanía.
- El escrutinio electoral confirma la victoria de De la Espriella con un 99,9% de coincidencia con el preconteo, cerrando los números mientras la tensión política permanece abierta.
Bogotá amanece con una nueva fractura política. La Central Unitaria de Trabajadores de Colombia, la mayor confederación sindical del país, ha declarado oposición total al gobierno de Abelardo De la Espriella antes incluso de su certificación formal como presidente. En un comunicado directo, la CUT acusa al gobierno entrante de estar marcado por una interferencia estadounidense que califica de abierta y descarada, señalando el respaldo de Washington a De la Espriella y la adhesión de Colombia al llamado Escudo de las Américas como una pérdida concreta de soberanía nacional.
Pero la preocupación de la CUT no se limita a la política exterior. La organización advierte sobre una política sistemática de estigmatización y persecución contra la oposición, y lo hace invocando la memoria histórica con peso específico: los 7.837 falsos positivos del gobierno de Uribe y la represión del estallido social bajo Duque, que dejó cerca de 86 personas asesinadas, centenares heridas y más de 100 jóvenes con lesiones oculares permanentes. Para la confederación, estos no son números abstractos sino advertencias fundadas en lo que Colombia ya ha vivido.
En lo económico, la CUT anticipa una profundización de privatizaciones, precarización laboral y desmantelamiento de garantías democráticas bajo la misma ortodoxia neoliberal que, sostiene, ya ha demostrado conducir a más desigualdad y pobreza. Frente a este panorama, la organización no solo rechaza: convoca a construir un Frente Amplio por la Vida junto a otras fuerzas políticas y sociales para defender la paz, la democracia y la soberanía nacional.
Mientras tanto, la Registraduría Nacional confirmó que el escrutinio electoral coincidió en un 99,9% con el preconteo, consolidando la victoria de De la Espriella. Los números están casi cerrados. Lo que permanece abierto es la respuesta de un país que, según la CUT, enfrenta una ruptura fundamental con su orden político anterior.
Bogotá despierta a una nueva tensión política. La Central Unitaria de Trabajadores de Colombia, la confederación sindical más grande del país, acaba de romper públicamente con el gobierno de Abelardo De la Espriella. No es un gesto menor. Aunque los tribunales electorales aún no han certificado formalmente al ultraderechista como presidente, la CUT ya ha trazado su línea: oposición total.
En un comunicado directo, la organización sindical acusa al gobierno entrante de estar marcado por una interferencia estadounidense que es, en sus palabras, abierta y descarada. Señala específicamente el respaldo que el presidente de Estados Unidos brindó a De la Espriella y lo que considera un proyecto más amplio: la adhesión de Colombia al llamado Escudo de las Américas, una iniciativa que la CUT ve como un mecanismo para restaurar la subordinación de América Latina a los intereses geopolíticos de Washington. No es retórica abstracta. Para la confederación, esto representa una pérdida de soberanía nacional en decisiones que afectan directamente a los trabajadores colombianos.
Pero la preocupación de la CUT va más allá de la política exterior. Advierte sobre lo que describe como una política sistemática de estigmatización y persecución contra quienes se opongan al nuevo gobierno. Aquí la organización invoca la memoria histórica con peso específico. Recuerda los siete mil 837 falsos positivos que ocurrieron durante el gobierno de Álvaro Uribe, civiles asesinados bajo la apariencia de combatientes. Recuerda también la represión que enfrentó el estallido social durante el gobierno de Iván Duque: cerca de 86 personas asesinadas, centenares heridas, y más de 100 jóvenes que quedaron con lesiones oculares permanentes. Estos no son números abstractos en el comunicado de la CUT. Son advertencias basadas en lo que el país ya ha vivido.
La confederación sindical denuncia que De la Espriella ya está anunciando públicamente su intención de estigmatizar al movimiento sindical, a los periodistas y a otros sectores sociales y políticos. La CUT lo resume en una frase que resuena: desmantelar la izquierda y perseguir a la oposición, características que identifica como propias del fascismo. No es lenguaje que la organización use a la ligera.
En términos de política económica, la CUT anticipa una profundización de las privatizaciones de empresas estatales y servicios vinculados a derechos fundamentales. Prevé una precarización del trabajo, la eliminación de garantías democráticas para diversos sectores y organizaciones. Todo esto, sostiene, bajo la misma ortodoxia neoliberal que ya ha fracasado tanto internacionalmente como dentro de Colombia, conduciendo invariablemente a más desigualdad, más desempleo, más pobreza.
La respuesta de la CUT no es solo de rechazo. La organización se declara disponible para construir, junto con otras fuerzas políticas, sociales y sindicales, un Frente Amplio por la Vida. Busca articular esfuerzos para defender la paz, la vida digna, la democracia y la soberanía nacional. Es un llamado a la unidad de la oposición en un momento en que el país enfrenta un cambio de gobierno que la confederación ve como una ruptura fundamental con el orden político anterior.
Mientras tanto, la Registraduría Nacional de Colombia informó que el escrutinio de primer nivel realizado por jueces en casi tres mil comisiones electorales coincidió en un 99,9 por ciento con el preconteo inicial, confirmando la ventaja de De la Espriella en los comicios presidenciales. Los números están casi cerrados. Lo que queda abierto es cómo responderá el país a lo que la CUT ve como una amenaza existencial a sus derechos y libertades.
Notable Quotes
Esta política de estigmatización ya está siendo anunciada por el señor Abelardo De la Espriella contra el sindicalismo, los periodistas y otros sectores sociales y políticos— Comunicado de la CUT
La CUT se declara en oposición al gobierno fascista y neoliberal de Abelardo De la Espriella— Comunicado de la CUT
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué la CUT se declara en oposición ahora, antes de que el gobierno esté formalmente certificado?
Porque saben lo que viene. No es un gesto simbólico. Es una línea de defensa trazada antes de que el nuevo gobierno tome posesión y comience a implementar políticas que la confederación ve como directamente hostiles al movimiento sindical.
¿Qué tan serio es el riesgo de persecución que menciona la CUT?
Bastante serio, a juzgar por lo que De la Espriella ya ha anunciado públicamente. Pero la CUT no inventa esto. Lo ancla en la memoria: siete mil falsos positivos bajo Uribe, represión brutal bajo Duque. Saben cómo se ve la persecución en Colombia.
¿Es realista que un Frente Amplio pueda contener a un gobierno ultraderechista con mayoría electoral?
Eso depende de cuántas fuerzas políticas y sociales se unan. La CUT está convocando, pero la verdadera pregunta es si la izquierda fragmentada puede actuar como bloque. Históricamente, eso ha sido difícil en Colombia.
¿Qué significa en la práctica que De la Espriella se adhiera al Escudo de las Américas?
Para la CUT, significa que Colombia cede soberanía a una agenda geopolítica estadounidense. No es solo diplomacia. Afecta decisiones sobre política laboral, comercio, seguridad. Es por eso que la confederación lo ve como subordinación.
¿Hay algo que sugiera que el nuevo gobierno escuchará estas advertencias?
No mucho. De la Espriella ya ha dejado claro su orientación. La CUT sabe que su poder está en la movilización, no en el diálogo. Por eso convoca a construir un frente amplio. Es un acto de resistencia, no de negociación.