En una noche invernal en el Gigante de Arroyito, Rosario Central y Corinthians se midieron sin que ninguno pudiera romper el silencio del marcador. El Canalla dominó, presionó y hasta contó con superioridad numérica en el tramo final, pero el gol esquivó cada intento como si la clasificación quisiera decidirse en tierra extraña. El 0-0 no es un fracaso ni una promesa: es una pregunta abierta que Brasil deberá responder la próxima semana.