Durante décadas, la neurociencia trazó sus mapas con la confianza de quien cree conocer cada rincón del territorio. Ahora, un equipo internacional con participación del CSIC ha descubierto que los astrocitos con proyecciones varicosas —células cerebrales catalogadas como componentes ordinarios del tejido sano— podrían estar vinculados a procesos inflamatorios y enfermedades neurológicas. El hallazgo no es solo un dato nuevo: es un recordatorio de que la frontera entre lo normal y lo patológico en el cerebro humano sigue siendo más porosa y misteriosa de lo que la ciencia había supuesto.