En los márgenes del mundo digital, donde la tecnología avanza sin esperar a quienes no tuvieron acceso a ella, la Cámara Chilena de la Construcción decidió detenerse y tender un puente. En Talca, trabajadores de la construcción aprendieron por primera vez a moverse con autonomía en un entorno que los había excluido silenciosamente, ganando no solo habilidades prácticas sino también la dignidad de no depender de otros para resolver lo cotidiano. El gesto es pequeño en escala, pero profundo en su reconocimiento: la inclusión digital no es un lujo, sino una condición para participar plenamente en