Costa Rica registra más de 207.000 casos de diarrea en primeras 21 semanas del año

La enfermedad afecta principalmente a niños menores de cinco años y personas entre 20-29 años, impactando población económicamente activa y vulnerable.
La enfermedad se mantiene en zona de alerta con seguimiento continuo
Aunque no hay epidemia nacional generalizada, Costa Rica registra más de 207.000 casos de diarrea aguda en 21 semanas.

En lo que va de 2026, Costa Rica acumula más de 207.000 casos de Enfermedad Diarreica Aguda, una cifra que, aunque no constituye epidemia declarada, mantiene al país en zona de alerta sanitaria. El fenómeno climático de El Niño, combinado con prácticas cotidianas de higiene insuficiente, ha creado condiciones propicias para que bacterias y virus prosperen en alimentos y fuentes de agua. La carga recae con mayor fuerza sobre los niños pequeños y los adultos jóvenes en edad productiva, recordándonos que las enfermedades más antiguas de la humanidad siguen encontrando grietas en los hábitos más ordinarios.

  • Con 207.840 casos acumulados en 21 semanas, la enfermedad diarreica aguda supera los límites esperados del canal endémico y mantiene al Ministerio de Salud en vigilancia intensificada.
  • El fenómeno de El Niño eleva las temperaturas y reduce las lluvias, creando un ambiente ideal para que patógenos proliferen en agua y alimentos, amplificando el riesgo en todo el territorio.
  • Cantones como Orotina, Puntarenas y Vásquez de Coronado concentran incidencias muy por encima del promedio nacional, revelando que la carga no se distribuye de forma equitativa.
  • Los jóvenes de 20 a 24 años y los niños menores de cinco años son los grupos más afectados, lo que golpea simultáneamente a la población vulnerable y a la económicamente activa.
  • Las autoridades refuerzan la prevención con mensajes sobre lavado de manos, consumo de agua segura y cocción adecuada de alimentos, mientras piden a la ciudadanía reportar establecimientos con deficiencias sanitarias.

Costa Rica lleva más de 207.000 casos de Enfermedad Diarreica Aguda registrados en lo que va de 2026. Durante la semana epidemiológica 21 se notificaron 8.977 nuevos casos, un 16 por ciento menos que en el mismo período del año anterior, pero el volumen acumulado es suficiente para mantener la enfermedad bajo escrutinio continuo del Ministerio de Salud.

Los epidemiólogos apuntan al fenómeno de El Niño como un factor determinante: los años más cálidos y secos favorecen la multiplicación de bacterias y virus en alimentos y fuentes de agua. A eso se suman el lavado insuficiente de manos, la manipulación descuidada de alimentos y el almacenamiento inadecuado, prácticas cotidianas que, combinadas, crean un entorno propicio para la transmisión.

El análisis del canal endémico muestra que la enfermedad superó los límites esperados en varias semanas del año, con picos notables en las semanas 12 y 15. Aunque las autoridades no declaran epidemia nacional, reconocen que el aumento sostenido justifica una vigilancia intensificada.

Geográficamente, la carga se concentra en cantones como Orotina, Puntarenas, Flores, Vásquez de Coronado y Montes de Oro, zonas que comparten alta movilidad poblacional, actividad turística y densidad urbana. A nivel provincial, Puntarenas, San José y Alajuela encabezan las tasas de incidencia.

Los grupos más afectados son los niños menores de cinco años y los adultos jóvenes de 20 a 29 años, con la incidencia más alta en personas de 20 a 24 años. Este patrón revela una carga importante sobre la población económicamente activa, expuesta a factores de riesgo en entornos laborales, educativos y comunitarios.

El Ministerio de Salud insiste en medidas preventivas accesibles: lavado frecuente de manos, consumo de agua segura y cocción adecuada de alimentos. También urge a buscar atención médica ante síntomas como diarrea persistente, fiebre, deshidratación o sangre en las heces, y a denunciar establecimientos con deficiencias sanitarias.

Costa Rica ha registrado más de 207.000 casos de Enfermedad Diarreica Aguda en lo que va de 2026, una cifra que ha puesto a las autoridades sanitarias en estado de vigilancia intensificada. Durante la semana epidemiológica 21, se reportaron 8.977 nuevos casos, lo que representa un descenso del 16 por ciento respecto al mismo período del año anterior. A pesar de esta disminución semanal, el volumen acumulado mantiene la enfermedad bajo escrutinio continuo del Ministerio de Salud.

Los epidemiólogos señalan que el fenómeno climático de El Niño probablemente está jugando un papel central en la propagación. Los años más cálidos y secos crean condiciones ideales para que bacterias, virus y otros microorganismos se multipliquen en alimentos y fuentes de agua, elevando significativamente el riesgo de infecciones gastrointestinales. A esto se suma un conjunto de prácticas cotidianas que facilitan la transmisión: el lavado insuficiente de manos antes de comer o después de usar el baño, la manipulación descuidada de alimentos, y el almacenamiento inadecuado. Estos factores de riesgo, cuando se combinan, crean un entorno propicio para que la enfermedad se propague.

El análisis epidemiológico revela un patrón preocupante. La enfermedad ha superado los límites esperados en varias semanas del año, ingresando en la zona de alerta según el canal endémico. Los picos más altos se registraron durante las semanas 12 y 15. Aunque las autoridades aún no declaran una epidemia nacional generalizada, reconocen que el aumento sostenido de casos y brotes justifica una vigilancia epidemiológica intensificada y un seguimiento continuo.

Geográficamente, la carga no se distribuye de manera uniforme. Cantones como Orotina, Flores, Vásquez de Coronado, Puntarenas y Montes de Oro presentan incidencias significativamente superiores al promedio nacional. También destacan Esparza, San Rafael de Heredia, Goicoechea y Alajuelita. A nivel provincial, Puntarenas, San José y Alajuela encabezan las tasas de incidencia, seguidas por Heredia y Guanacaste. Estas zonas comparten características comunes: alta movilidad poblacional, actividad turística concentrada y densidad urbana elevada, factores que facilitan la transmisión de agentes infecciosos.

La enfermedad no afecta por igual a todos los grupos de edad. Los niños menores de cinco años y las personas jóvenes entre 20 y 29 años son los más vulnerables. Sin embargo, el grupo con la incidencia más alta corresponde a personas entre 20 y 24 años, seguido por menores de uno a cuatro años. Este patrón revela una carga importante en la población económicamente activa, lo que sugiere una mayor exposición a factores de riesgo en entornos familiares, educativos, laborales y comunitarios.

El Ministerio de Salud ha reiterado un conjunto de medidas preventivas dirigidas al público general. El lavado frecuente de manos, el consumo de agua segura, y la cocción y conservación adecuada de alimentos son las líneas de defensa más accesibles. Las autoridades también instan a las personas a buscar atención médica de manera oportuna si presentan síntomas como diarrea, vómitos, fiebre, signos de deshidratación, sangre en las heces o dolor abdominal. Además, han pedido a la población que denuncie establecimientos donde se detecten alimentos en mal estado o deficiencias sanitarias que representen riesgos para la salud pública.

Lo que distingue este momento es la combinación de factores: un clima que favorece la proliferación de patógenos, prácticas de higiene que quedan cortas, y una geografía donde ciertos cantones concentran el riesgo. Aunque la situación no ha alcanzado el nivel de epidemia nacional, el hecho de que la enfermedad se mantenga en zona de alerta y que afecte desproporcionadamente a la población joven y económicamente activa sugiere que el problema seguirá requiriendo atención sostenida en las próximas semanas.

Si bien actualmente no existe evidencia suficiente para considerar una situación epidémica nacional generalizada, sí se observa un aumento relevante de casos y brotes que amerita vigilancia epidemiológica intensificada
— Ministerio de Salud de Costa Rica
El evento se mantiene bajo vigilancia epidemiológica intensificada
— Autoridades sanitarias
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué algunos cantones como Puntarenas tienen tasas tan superiores al promedio nacional?

Model

Puntarenas concentra varios factores de riesgo simultáneamente: es una zona de alta movilidad poblacional, tiene actividad turística importante, y densidad urbana elevada. Eso significa más contacto entre personas, más movimiento de alimentos, más presión sobre los servicios de agua y saneamiento.

Inventor

El Niño explica el clima, pero ¿por qué afecta más a personas entre 20 y 24 años que a otros grupos?

Model

Ese grupo tiene mayor exposición a entornos de riesgo: trabajan, estudian, se desplazan, comen fuera de casa. Están en espacios compartidos donde la transmisión es más fácil. Los niños pequeños también son vulnerables, pero el grupo joven es el que carga más la enfermedad en términos absolutos.

Inventor

Si la semana 21 tuvo 16% menos casos que 2025, ¿por qué mantienen vigilancia intensificada?

Model

Porque el descenso semanal no borra el patrón acumulado. Llevan 207.000 casos en 21 semanas. Además, el análisis epidemiológico muestra que la enfermedad sigue por encima de los valores esperados. Una semana mejor no significa que el problema haya pasado.

Inventor

¿Qué tan grave es estar en "zona de alerta" del canal endémico?

Model

Significa que el evento se comporta de manera anómala, fuera de los rangos históricos normales. No es epidemia declarada, pero es una señal de que algo está diferente y requiere seguimiento cercano. Es el paso previo a una situación más seria.

Inventor

Las autoridades piden denunciar establecimientos con deficiencias sanitarias. ¿Eso sugiere que hay un problema de fiscalización?

Model

Sugiere que la vigilancia depende también de la población. Los establecimientos existen, las deficiencias existen. Si nadie denuncia, nadie interviene. Es un reconocimiento de que el sistema de salud pública no puede estar en todas partes al mismo tiempo.

Contáctanos FAQ