En España, la distancia entre vivir muchos años y vivirlos con salud plena alcanza once años de fragilidad silenciosa, una brecha que la doctora Carmen Romero considera tan urgente como evitable. Su trabajo sitúa los hábitos cotidianos —el sueño, el movimiento, las relaciones, el propósito— por encima de la herencia genética como arquitectos del envejecimiento real. Y en los laboratorios, la reprogramación epigenética avanza hacia la posibilidad de que el cuerpo recuerde cómo era joven, abriendo una pregunta que la medicina nunca antes había podido formular en serio: ¿y si lo irreversible no l