Durante generaciones, el café fue tratado con desconfianza por quienes cuidan su corazón; hoy, la American Heart Association publica el mayor consenso científico hasta la fecha para invertir ese veredicto. El análisis confirma que el consumo moderado —entre dos y cinco tazas diarias— reduce significativamente el riesgo de infarto, ictus y diabetes tipo 2, gracias a los polifenoles y antioxidantes que la bebida contiene. Como ocurre con tantas cosas en la vida, la sabiduría no está en el exceso ni en la abstención, sino en el equilibrio consciente.