'Cardiología a pie de calle' apuesta por el ejercicio para prevenir enfermedades del corazón

Las probabilidades pueden cambiar. Pueden revertirse.
Tojal explica que el riesgo cardiovascular personalizado no es un destino fijo, sino algo que se puede modificar con prevención.

En el centro cultural Arkabia, cardiólogos y especialistas se reúnen por cuarta vez para tender un puente entre la ciencia del corazón y la vida cotidiana de las personas. Las enfermedades cardiovasculares, primera causa de muerte en mujeres y equiparables al cáncer en mortalidad general, son también las más prevenibles cuando se actúa a tiempo. La jornada recuerda que el cuerpo humano no es solo destino: es también decisión.

  • Las enfermedades cardiovasculares matan a más mujeres que cualquier otra causa, pero este dato sigue siendo desconocido para gran parte de la población.
  • La menopausia elimina la protección que el estrógeno ofrece al sistema cardiovascular, igualando el riesgo femenino al masculino y acelerándolo si llega de forma precoz.
  • Cardiólogos de la OSIAraba llevan la divulgación a un espacio cultural para romper la barrera entre el lenguaje médico y el ciudadano de a pie.
  • El ejercicio aeróbico y de fuerza se presentan no como consejo genérico, sino como herramienta clínica capaz de revertir probabilidades de infarto calculadas de forma personalizada.
  • La jornada propone sesiones de movimiento de un minuto para demostrar, en el cuerpo propio, que la prevención no requiere grandes gestos sino constancia cotidiana.

Mañana se celebra en el centro cultural Arkabia la cuarta edición de una jornada de divulgación cardiológica pensada para hablar de corazones sin tecnicismos. Cardiólogos y especialistas en rehabilitación cardíaca pasarán la tarde explicando por qué el corazón importa y qué puede hacerse para cuidarlo.

Lucas Tojal, responsable de la Unidad de Rehabilitación Cardíaca de la OSIAraba, señala que las enfermedades cardiovasculares matan tanto como el cáncer, y que para las mujeres representan la primera causa de muerte. La paradoja es que vivimos más años gracias a los avances médicos, pero el corazón y las arterias envejecen con nosotros, convirtiendo la prevención en una herramienta fundamental, no en un lujo.

El movimiento es el eje de la jornada. Se hablará de ejercicio aeróbico y de fuerza, y habrá sesiones prácticas de un minuto en las que el público se levantará y caminará. Porque el impacto del ejercicio en la salud cardiovascular, subraya Tojal, no es retórica: es biología.

La jornada presta especial atención a las mujeres. El estrógeno protege el endotelio vascular durante los años fértiles; al llegar la menopausia, esa protección desaparece y el riesgo cardiovascular femenino se iguala al masculino. Una menopausia precoz acelera ese proceso. Tojal insiste en que tanto las mujeres como sus médicos deben conocer este mecanismo para diseñar estrategias preventivas adecuadas.

Lo más revelador es que el riesgo puede calcularse y, sobre todo, revertirse. Con la edad, el género, los hábitos y los antecedentes de cada persona se puede estimar la probabilidad de sufrir un evento cardíaco. Esas probabilidades no son sentencias. Son puntos de partida. Y por eso mañana alguien se levantará de su asiento y caminará un minuto.

Mañana se celebra la cuarta edición de una jornada pensada para hablar de cardiología sin tecnicismos innecesarios. En el centro cultural Arkabia, cardiólogos y especialistas en rehabilitación cardíaca pasarán la tarde explicando a quien quiera escuchar por qué el corazón importa, y qué se puede hacer para mantenerlo en pie.

Lucas Tojal, cardiólogo responsable de la Unidad de Rehabilitación Cardíaca de la OSIAraba, tiene claro cuál es el propósito: acercar la medicina al lenguaje de la gente. Las enfermedades cardiovasculares matan tanto como el cáncer. Pero hay un matiz que pesa: para las mujeres, estas dolencias son la principal causa de muerte. No es un dato menor. Es el número uno.

Esta realidad tiene una explicación que Tojal desarrolla con precisión. Durante el último siglo, la medicina ha mejorado tanto que ahora vivimos más años. Eso es una victoria. Pero el corazón y las arterias envejecen con nosotros, y ese desgaste se traduce en enfermedad. Es casi una paradoja: ganamos años y el cuerpo paga el precio. Por eso la prevención no es un lujo. Es una herramienta fundamental, quizá la más importante que tenemos.

El eje central de la jornada es el movimiento. No solo caminar, aunque caminar cuenta. Los expertos hablarán del ejercicio aeróbico y también del trabajo de fuerza, esos movimientos que construyen músculo y resistencia. Y habrá algo práctico: sesiones de un minuto donde el público se levanta y se mueve. Porque el ejercicio, según Tojal, tiene un impacto en la salud que es muy importante. No es retórica. Es biología.

Pero hay algo que distingue a las mujeres en esta ecuación, y es donde la jornada profundiza. El estrógeno es una hormona que actúa como guardaespaldas del sistema cardiovascular. Protege el endotelio, esa capa delgada de células que recubre el interior de los vasos sanguíneos y el corazón. Las mujeres producen estrógeno durante sus años fértiles. Cuando llega la menopausia, esa protección se desvanece. Es entonces cuando el riesgo cardiovascular de las mujeres se iguala al de los hombres. Una menopausia precoz acelera ese proceso y eleva el riesgo aún más.

Tojal subraya algo importante: las mujeres necesitan saber esto, y los médicos necesitan tenerlo presente a la hora de diseñar un plan preventivo. Pero siempre hablamos de probabilidades, no de certezas. Y aquí es donde los números entran en juego. Tojal explica que se puede hacer un cálculo personalizado. Toma la edad de una persona, su género, sus hábitos, sus enfermedades previas, y con eso se puede estimar qué tan probable es que sufra un evento cardíaco. Una mujer de treinta años que fuma, por ejemplo, tiene un dos por ciento de probabilidad de infarto en los próximos diez años. Eso suena bajo. Pero esas probabilidades pueden cambiar. Pueden revertirse. Ahí está el punto. Ahí está por qué mañana alguien se levantará de su asiento y caminará un minuto.

El objetivo de esta jornada es acercar a la población conceptos médicos de manera coloquial
— Lucas Tojal, cardiólogo de la OSIAraba
El ejercicio tiene un impacto en la salud muy importante
— Lucas Tojal
The Hearth Conversation Another angle on the story
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¿Por qué una jornada sobre cardiología ahora? ¿Qué ha cambiado?

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Vivimos más años que nunca. Eso es bueno. Pero el corazón envejece con nosotros, y la enfermedad cardiovascular es ahora una de las principales causas de muerte. Antes morían de otras cosas. Ahora mueren del corazón.

Inventor

¿Y por qué las mujeres están en mayor riesgo?

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Tienen una hormona, el estrógeno, que las protege durante sus años fértiles. Cuando llega la menopausia, esa protección desaparece. De repente, su riesgo es igual al de los hombres. Si la menopausia llega temprano, el riesgo es aún mayor.

Inventor

Entonces, ¿qué se puede hacer?

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El ejercicio es fundamental. No solo caminar. También trabajo de fuerza. Y conocer tu propio riesgo. Si sabes que tienes un dos por ciento de probabilidad de infarto en diez años, puedes cambiar eso. Puedes dejar de fumar, moverte más, cuidarte.

Inventor

¿Es reversible?

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Sí. Las probabilidades pueden cambiar. No es un destino fijo. Por eso la prevención importa tanto. Por eso mañana hay una jornada.

Inventor

¿Qué esperas que la gente entienda al salir de ahí?

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Que el corazón no es un órgano lejano y complicado. Que está en sus manos. Que moverse, conocerse, prevenir, son cosas que funcionan.

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