En las primeras horas del miércoles, una operación coordinada de Gendarmería desplegada entre Santiago del Estero y Salta puso fin a tres años de investigación silenciosa: 443 kilos de cocaína ocultos en un ingenioso doble fondo hidráulico fueron incautados, y el presunto jefe de la organización fue detenido cuando ya huía hacia Bolivia. La historia de esta captura no comienza en esa madrugada, sino en los hilos invisibles que conectan a este grupo con el desmantelado clan Loza, recordándonos que las redes del narcotráfico no desaparecen con un solo golpe, sino que se ramifican y renacen bajo