En el istmo que une dos océanos y dos continentes, Panamá avanza hacia un nuevo capítulo de su vocación logística: la autoridad del Canal ha iniciado formalmente la evaluación de empresas candidatas para construir y operar un gasoducto valorado en hasta ocho mil millones de dólares. Es un momento en que la infraestructura energética y la geopolítica regional se entrelazan, y donde la selección de un concesionario no es solo un trámite técnico, sino una decisión con consecuencias duraderas para la seguridad energética de América Central.