Camila Vallejo fustiga "silencio sepulcral" del Gobierno de Kast ante informe por infanticidio en Gaza

Más de 20.179 niños palestinos muertos y 64.000 entre muertos y mutilados en Gaza según reportes de la ONU y UNICEF entre octubre de 2023 y octubre de 2025, además de torturas y violencia sexual documentadas contra menores.
Frente a los peores horrores, no existen medias tintas
Vallejo rechaza cualquier posición neutral ante lo que califica como crímenes de guerra documentados por la ONU.

A finales de junio de 2026, la exministra chilena Camila Vallejo alzó la voz desde las redes sociales para señalar lo que describió como una omisión moral del Gobierno de Kast: mientras la administración reaccionaba con alarma ante una supuesta desaparición de niños haitianos —nunca confirmada—, guardaba silencio ante un informe de la ONU que documenta la muerte deliberada de más de veinte mil niños palestinos en Gaza entre 2023 y 2025. Su interpelación no es solo política; es una pregunta sobre los límites de la neutralidad del Estado frente al sufrimiento documentado de la infancia.

  • Un informe de la ONU presentado en Ginebra confirma que Israel mató deliberadamente a 20.179 niños palestinos en Gaza en dos años, el 30% de todas las víctimas del conflicto.
  • Vallejo denuncia que el Gobierno de Kast reaccionó con indignación ante una desaparición de niños haitianos que nunca se materializó, pero guarda 'silencio sepulcral' ante crímenes de guerra documentados contra menores palestinos.
  • El informe de la ONU describe además un patrón sistemático de torturas, violencia sexual, hambruna y desplazamiento forzoso de menores, lo que Vallejo califica como crímenes de guerra bajo el derecho internacional.
  • La exministra plantea una exigencia moral directa: Chile no puede permanecer neutral ante lo que ella denomina genocidio, y el Estado debe tomar posición pública e independiente de cálculos diplomáticos.

A finales de junio, Camila Vallejo —exministra vocera del gobierno anterior— utilizó la red social X para confrontar al Gobierno de Kast con una acusación de hipocresía institucional. El contexto inmediato era la cobertura de un informe de la Contraloría sobre irregularidades en un programa de reunificación familiar con menores haitianos. Pero Vallejo no se detuvo ahí: señaló que la reacción oficial ante esa situación —donde la supuesta desaparición de niños nunca se confirmó— contrastaba de manera inaceptable con el silencio frente a hallazgos mucho más graves.

Ese silencio apuntaba a un informe de veintidós páginas elaborado por una comisión investigadora independiente de la ONU, presentado ante el Consejo de Derechos Humanos en Ginebra. El documento establecía que fuerzas israelíes habían atacado y matado deliberadamente a niños palestinos entre octubre de 2023 y octubre de 2025. Solo en Gaza, al menos 20.179 menores perdieron la vida —el 30% de todas las muertes registradas—, mientras que en Cisjordania y Jerusalén Este fallecieron otros 213. Según reportes de UNICEF citados por Vallejo, entre muertos y mutilados la cifra total superaba los 64.000, y eso considerando únicamente a quienes pudieron ser registrados.

El informe de la ONU no se limitaba a contabilizar muertes: documentaba un patrón sistemático que incluía torturas, violencia sexual, desplazamientos forzosos y hambruna infligida a menores. Vallejo incorporó estos elementos para argumentar que, junto al asesinato deliberado, se confirmaban actos constitutivos de crímenes de guerra bajo el derecho internacional.

La exministra cerró su intervención rechazando cualquier posición intermedia. Sostuvo que el asunto trascendía las diferencias ideológicas entre gobiernos de izquierda o derecha, y lo reencuadró como una cuestión de ética, moralidad y humanidad básica. Su exigencia al Gobierno de Kast fue directa: que tomara posición pública y explícita ante los hallazgos de la ONU, sin escudarse en consideraciones diplomáticas. Para Vallejo, el silencio del Estado chileno ante lo que ella califica como el mayor horror que enfrenta la humanidad en este momento equivale, en sí mismo, a una forma de complicidad.

A finales de junio, Camila Vallejo, quien fuera ministra vocera durante la administración anterior, utilizó las redes sociales para confrontar lo que describió como una omisión deliberada del Gobierno de Kast. Su crítica surgía en medio de la cobertura sobre un informe de la Contraloría que había documentado irregularidades en un programa de reunificación familiar que involucraba a menores haitianos. Pero Vallejo no se enfocó en esa investigación doméstica. En cambio, apuntó directamente hacia lo que consideraba una hipocresía más profunda: la reacción oficial ante la supuesta desaparición de niños haitianos contrastaba, a su juicio, con un silencio casi absoluto respecto a hallazgos mucho más graves documentados por organismos internacionales.

El documento que motivó su intervención provenía de una comisión investigadora independiente de la ONU enfocada en el Territorio Palestino Ocupado e Israel. Durante una sesión del Consejo de Derechos Humanos en Ginebra, la comisión presentó sus conclusiones tras examinar eventos ocurridos entre octubre de 2023 y octubre de 2025. El informe de veintidós páginas establecía que fuerzas israelíes habían atacado y matado deliberadamente a niños palestinos durante ese período de dos años. En la Franja de Gaza específicamente, al menos veinte mil ciento setenta y nueve menores perdieron la vida. Esa cifra representaba aproximadamente el treinta por ciento de todas las muertes registradas en el enclave. Fuera de Gaza, en Cisjordania y Jerusalén Este, las fuerzas de seguridad israelíes habían causado la muerte de otros doscientos trece menores durante el mismo lapso.

Vallejo utilizó su mensaje en la red social X para establecer una comparación que consideraba fundamental. Reconoció que la situación de los niños haitianos había generado conmoción pública, pero señaló que esa desaparición supuesta nunca se había materializado. Lo que sí se había confirmado, en su perspectiva, era el uso político de la vulnerabilidad de la infancia migrante. Frente a eso, el Gobierno guardaba silencio respecto a cifras que ella consideraba incomparablemente más graves: más de veinte mil niños palestinos muertos, y según reportes de UNICEF de dos mil veinticinco, más de sesenta y cuatro mil entre fallecidos y mutilados. Vallejo enfatizó que estas cifras representaban únicamente a quienes habían podido ser registrados.

El informe de la ONU no se limitaba a documentar muertes. Describía un patrón sistemático que incluía torturas, violencia sexual, desplazamientos forzosos, hambruna y maltrato generalizado de menores por parte de las fuerzas de seguridad israelíes. Vallejo incorporó estos detalles en su crítica, argumentando que junto al asesinato deliberado, se confirmaban actos que constituían crímenes de guerra según el derecho internacional. Su postura fue categórica: no existían posiciones intermedias. O se estaba en contra del genocidio que ella atribuía a Israel, o se era cómplice por omisión.

La exministra cerró su intervención pública reenmarcando el asunto como una cuestión que trascendía la ideología política. No se trataba, en su argumentación, de diferencias entre gobiernos de izquierda o derecha. Era, según ella, una materia de ética, moralidad y humanidad fundamental. Vallejo sostuvo que frente a lo que describía como el mayor horror que enfrentaba la humanidad en ese momento, el Estado chileno no podía permanecer callado. Su mensaje planteaba una exigencia moral directa a la administración Kast: que tomara posición pública y explícita respecto a los hallazgos de la ONU, independientemente de consideraciones diplomáticas o políticas que pudieran existir.

Frente al mayor horror que vive hoy la humanidad, el Estado de Chile no puede callar
— Camila Vallejo
No se trata ya de cuestiones ideológicas, sino éticas y morales, se trata de humanidad
— Camila Vallejo
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué Vallejo decidió hacer esta comparación específica entre los niños haitianos y los palestinos?

Model

Porque el contraste le permitía señalar lo que veía como una inconsistencia moral. El caso haitiano había generado reacción oficial inmediata, pero resultó ser una alarma falsa. Gaza, en cambio, tenía cifras verificadas por organismos internacionales y aun así el Gobierno no decía nada.

Inventor

¿Qué tan significativo es que ella haya usado la palabra "genocidio"?

Model

Es una acusación legal y moral muy específica. No es retórica casual. Vallejo estaba diciendo que lo que documenta la ONU no es un conflicto con víctimas civiles, sino un crimen de Estado intencional contra una población.

Inventor

¿Cuál era el riesgo político para el Gobierno de Kast si respondía a esto?

Model

Cualquier respuesta lo colocaba en una posición incómoda. Negar los hallazgos de la ONU parecería negacionismo. Reconocerlos sin actuar parecería cinismo. Y actuar significaba enfrentar presiones diplomáticas de aliados.

Inventor

¿Por qué Vallejo enfatizó que esto no era una cuestión ideológica?

Model

Porque anticipaba que la respuesta oficial sería descartarla como activista de izquierda. Al reenmarcarlo como ética pura, intentaba quitarle al Gobierno la posibilidad de desestimar su crítica como partidaria.

Inventor

¿Qué pedía exactamente Vallejo al Estado chileno?

Model

Que rompiera el silencio. Que tomara posición pública explícita contra lo que ella llamaba genocidio. No necesariamente que cortara relaciones diplomáticas, sino que dijera públicamente que esto era inaceptable.

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