Cambio climático duplica riesgo de calor extremo en Mundial 2026 en Estados Unidos

Riesgo potencial de deshidratación, estrés térmico y agravamiento de condiciones médicas preexistentes en jugadores, árbitros y espectadores durante los partidos.
El riesgo se duplicó desde 1994, y ahora es casi seguro que ocurra
El cambio climático ha duplicado la probabilidad de que el MetLife Stadium experimente temperaturas extremas durante el Mundial 2026.

Cuando el mundo se reúna en Nueva Jersey para el Mundial 2026, no será solo el fútbol lo que estará en juego: el cambio climático habrá duplicado el riesgo de calor extremo en el MetLife Stadium respecto a 1994, convirtiendo cada partido en una prueba de resistencia humana tanto dentro como fuera del campo. Científicos del Imperial College de Londres advierten que la estructura abierta del estadio, sin climatización, lo hace más vulnerable que recintos en regiones históricamente más cálidas, y que los protocolos actuales de la FIFA podrían quedarse cortos ante una amenaza que ya no es hipotética. El deporte más popular del mundo se enfrenta, así, a una pregunta que trasciende el marcador: ¿estamos preparados para competir en el planeta que hemos creado?

  • El riesgo de superar los 28°C de Temperatura Global de Bulbo Húmedo en al menos uno de los ocho partidos en Nueva Jersey es considerado casi inevitable por los investigadores.
  • La ausencia de aire acondicionado en el MetLife Stadium lo convierte en el escenario más vulnerable del torneo, superando incluso a estadios ubicados en el sur cálido de Estados Unidos.
  • Existe una brecha peligrosa entre los protocolos de la FIFA —que fijan el umbral de suspensión en 32°C— y las recomendaciones de futbolistas y científicos, que piden actuar desde los 28°C.
  • Espectadores bajo el sol directo y consumiendo alcohol enfrentan un riesgo adicional, ya que el alcohol compromete la capacidad del cuerpo para regular su temperatura en condiciones de calor extremo.
  • La FIFA anunció pausas de hidratación, zonas de sombra y autobuses climatizados, pero un grupo de científicos ya le envió una carta exigiendo medidas más estrictas y umbrales de acción más bajos.
  • La pregunta que sobrevuela el torneo es si las medidas anunciadas serán suficientes para proteger a millones de personas durante lo que podría ser uno de los veranos más calurosos registrados.

El MetLife Stadium de Nueva Jersey no es el escenario más grande ni el más histórico del Mundial 2026, pero sí podría ser el más peligroso. Una investigación del Imperial College de Londres y World Weather Attribution determinó que el cambio climático ha duplicado el riesgo de calor extremo en ese recinto desde 1994, la última vez que Estados Unidos organizó el torneo. El índice utilizado —la Temperatura Global de Bulbo Húmedo— integra temperatura, humedad, viento y radiación solar, y su umbral crítico de 28°C tiene probabilidad casi segura de superarse en al menos uno de los ocho partidos programados allí.

Lo que hace especialmente vulnerable al estadio no es su ubicación, sino su estructura: es un recinto abierto, sin aire acondicionado, lo que lo expone más que estadios en Texas o Georgia. Joyce Kimutai, científica que lideró el análisis, señaló que esta ausencia de climatización es un factor determinante. Para los espectadores, el riesgo se agrava al permanecer bajo el sol directo y consumir alcohol, sustancia que interfiere con la capacidad del cuerpo de disipar calor. El epidemiólogo Robbie Parks advirtió que quienes provengan de regiones menos húmedas serán especialmente vulnerables.

La tensión central del debate no es solo climática, sino institucional: la FIFA fija el umbral de suspensión de partidos en 32°C, mientras que la unión de futbolistas y varios científicos piden actuar desde los 28°C. La organización anunció medidas como pausas de hidratación de tres minutos por tiempo, sustituciones adicionales, zonas de sombra y autobuses climatizados. Sin embargo, un grupo de expertos ya le envió una carta exigiendo protocolos más rigurosos. Desde Nueva Jersey, autoridades estatales aseguraron estar coordinando sistemas de salud y respuesta de emergencia, pero la brecha entre las recomendaciones científicas y las directrices oficiales sigue sin cerrarse, y el verano se acerca.

El MetLife Stadium de Nueva Jersey se perfila como uno de los escenarios más peligrosos del Mundial 2026, no por sus dimensiones o historia, sino por una amenaza invisible: el calor extremo amplificado por el cambio climático. Entre junio y julio, cuando se disputarán ocho partidos en este recinto, las condiciones térmicas podrían duplicar los riesgos registrados en 1994, la última vez que Estados Unidos fue anfitrión del torneo mundial.

La investigación del Imperial College de Londres y World Weather Attribution reveló que el riesgo de que el estadio experimente una Temperatura Global de Bulbo Húmedo de 28 grados Celsius se ha duplicado desde hace tres décadas. Este índice integra no solo la temperatura del aire, sino también la humedad, el viento y la radiación solar, ofreciendo una medida más precisa del estrés térmico real que enfrentarán jugadores y espectadores. La estructura abierta del MetLife Stadium, sin aire acondicionado, amplifica esta vulnerabilidad de manera significativa, situándola incluso por encima de estadios ubicados en regiones tradicionalmente más cálidas como Texas o Georgia. Joyce Kimutai, científica del clima que lideró el análisis, subrayó que la ausencia de sistemas de climatización es un factor determinante en la exposición del recinto.

La probabilidad de que al menos uno de los ocho partidos en Nueva Jersey supere el umbral de 28 grados Celsius es considerada casi segura según los investigadores. Este dato adquiere relevancia crítica porque existe una brecha significativa entre los protocolos de la FIFA y las recomendaciones de expertos en salud. La organización mundial del fútbol establece en su manual de emergencias que los partidos deben suspenderse o aplazarse cuando se alcancen 32 grados Celsius. Sin embargo, la unión de futbolistas recomienda retrasar los encuentros a partir de los 28 grados, argumentando que esas condiciones resultan inseguras para competir. Científicos como Robbie Parks, epidemiólogo ambiental de la Universidad de Columbia, advierten que la tolerancia corporal al calor disminuirá de manera significativa, especialmente para quienes lleguen de regiones menos húmedas.

La salud de jugadores y público enfrenta riesgos concretos. La exposición prolongada a calor extremo y humedad genera estrés corporal capaz de agravar condiciones médicas preexistentes y exponer al organismo al peligro de deshidratación. Los espectadores enfrentan un riesgo adicional al permanecer bajo el sol directo mientras consumen alcohol, lo que altera la capacidad del cuerpo para disipar calor de forma adecuada. Christopher Mullington, médico y profesor en el Imperial College de Londres, advirtió que el mundo se está calentando y esto se convertirá en un problema creciente para los eventos deportivos mundiales. Parks propone implementar zonas de sombra en áreas de espera y dispositivos que rocíen agua sobre los asistentes como estrategia de mitigación.

La FIFA ha anunciado medidas de respuesta que incluyen permitir que los espectadores ingresen botellas de agua selladas cuando se pronostiquen temperaturas elevadas, habilitar áreas de sombra, autobuses climatizados y sistemas de enfriamiento en los accesos. Durante los partidos, se aplicarán pausas de hidratación de tres minutos en cada mitad de juego y se autorizarán substituciones adicionales. Los suplentes y cuerpos técnicos contarán con asientos con aire acondicionado en los partidos al exterior. Bryan Swanson, portavoz de la FIFA, declaró que la organización está comprometida a proteger la salud y seguridad de todos los involucrados, y que los riesgos climáticos se evalúan en el proceso de planificación y se gestionan en coordinación con las ciudades anfitrionas y autoridades locales.

Desde Nueva Jersey, Maggie Garbarino, portavoz adjunta de la gobernadora Mikie Sherrill, aseguró que están coordinando esfuerzos con instancias federales y locales para garantizar una experiencia segura, incluyendo la preparación de los sistemas de salud y respuesta de emergencia ante episodios de calor extremo. Sin embargo, un grupo de científicos, incluido Parks, envió una carta a la FIFA solicitando protocolos más proactivos de manejo del calor y advirtiendo sobre la necesidad de endurecer las directrices y reducir los umbrales de acción. La brecha entre las recomendaciones de expertos y los protocolos oficiales permanece como la interrogante central: ¿serán suficientes las medidas anunciadas para proteger a millones de personas en un evento que coincide con el verano más cálido que el planeta ha registrado?

MetLife Stadium es un estadio al aire libre. No está cerrado ni dispone de aire acondicionado, por lo que es un factor principal en su exposición
— Joyce Kimutai, científica del clima del Imperial College de Londres
El mundo se está calentando. Esto va a ser un problema creciente para los eventos deportivos mundiales
— Christopher Mullington, médico y profesor del Imperial College de Londres
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
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¿Por qué el MetLife Stadium es más peligroso que otros estadios si hay lugares más calurosos en Estados Unidos?

Model

Porque el calor no es solo temperatura. El MetLife es un estadio abierto, sin aire acondicionado. En Texas o Georgia, aunque hace más calor exterior, los estadios tienen sistemas de climatización. Aquí, la gente está expuesta directamente al sol, la humedad y la radiación. Es la combinación lo que mata.

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¿Qué significa esa cifra de 28 grados Celsius que aparece en el reportaje?

Model

Es la Temperatura Global de Bulbo Húmedo, un índice que mide el estrés térmico real del cuerpo. No es solo lo que marca el termómetro. Incluye humedad, viento, radiación solar. A 28 grados, los científicos dicen que no es seguro jugar. La FIFA dice que a 32 está bien. Esa diferencia de cuatro grados es donde está el conflicto.

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¿Qué le pasa al cuerpo en esas condiciones?

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El cuerpo pierde la capacidad de enfriarse. La deshidratación llega rápido. Si tienes una condición cardíaca preexistente, puede agravarse. Y si estás en las gradas bebiendo cerveza bajo el sol, tu cuerpo no puede disipar el calor correctamente. Es especialmente peligroso para los espectadores, no solo para los jugadores.

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¿Cuánto ha empeorado esto desde 1994?

Model

El riesgo se duplicó. En 1994, la probabilidad de que el MetLife experimentara esas temperaturas extremas era menor. Ahora es casi segura. El cambio climático no es una amenaza futura. Ya está aquí, en junio y julio de 2026.

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¿Las medidas de la FIFA son suficientes?

Model

Eso es lo que los científicos cuestionan. Pausas de hidratación, zonas de sombra, autobuses climatizados. Está bien, pero la brecha fundamental sigue ahí: la FIFA permite jugar a 32 grados, los expertos dicen que es inseguro a 28. Nadie ha cerrado esa brecha.

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¿Qué podría pasar si no se toman medidas más fuertes?

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Casos de golpe de calor, deshidratación severa, posibles muertes. No es especulación. Es lo que advierten los epidemiólogos. Un evento mundial visto por miles de millones de personas, con gente colapsando en las gradas. Eso es lo que se intenta evitar.

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