Garantizar la práctica segura del fútbol dependerá de reducir emisiones de combustibles fósiles
En el cruce entre el deporte más popular del mundo y la crisis climática, investigadores del Imperial College de Londres advierten que el Mundial 2026 se disputará bajo condiciones de calor que la ciencia considera peligrosas para la salud humana. Decenas de partidos en suelo estadounidense, canadiense y mexicano enfrentarán niveles de estrés térmico que superan los umbrales de seguridad reconocidos por los propios sindicatos de futbolistas, revelando una brecha entre las normas de la Fifa y la realidad fisiológica del cuerpo humano. Este torneo no es solo una competencia deportiva: es un espejo en el que el planeta refleja las consecuencias acumuladas de décadas de emisiones.
- Unos 26 partidos del torneo se jugarán bajo condiciones de calor húmedo que los científicos clasifican como peligrosas, nueve de ellos en estadios sin ningún sistema de refrigeración.
- La Fifa fija el umbral de suspensión en 32°C de WBGT, mientras FIFPRO considera inseguro jugar desde los 28°C, una brecha de cuatro grados que deja a jugadores y trabajadores en una zona de riesgo sin protección formal.
- Estadios emblemáticos como el MetLife de Nueva York, el Hard Rock de Miami y el Arrowhead de Kansas City figuran entre los recintos más vulnerables al estrés térmico extremo.
- Las simulaciones climáticas confirman que la intensidad del calor húmedo ha aumentado entre 0,25 y 0,8 grados desde el Mundial de 1994, y que un calentamiento global de 2°C agravaría aún más la situación en futuros torneos.
- Sin inversión urgente en infraestructura de enfriamiento y sin reducción de emisiones de combustibles fósiles, organizar fútbol en el verano del hemisferio norte se volverá progresivamente más arriesgado para todos los presentes.
El cambio climático está reescribiendo las condiciones en las que se jugará la Copa Mundial de 2026. Un análisis del Centre for Environmental Policy del Imperial College de Londres concluye que decenas de partidos del torneo —programado entre el 11 de junio y el 19 de julio en Estados Unidos, Canadá y México— enfrentarán niveles de calor y humedad peligrosos para jugadores, trabajadores y aficionados.
El estudio utiliza el índice WBGT, que combina temperatura, humedad, radiación solar y movimiento del aire para medir el estrés térmico real. FIFPRO establece que a 28°C de WBGT las condiciones son inseguras y recomienda aplazar partidos, pero la Fifa solo autoriza suspensiones a partir de los 32°C. Esa diferencia de cuatro grados representa una brecha crítica en la protección de quienes participan en el torneo.
Los investigadores proyectan que 26 partidos superarán el umbral de 26°C de WBGT, con nueve en estadios sin refrigeración. Cinco encuentros podrían disputarse bajo el umbral de 28°C considerado inseguro. En comparación, durante el Mundial de 1994 —también en suelo estadounidense— solo tres partidos alcanzaban ese nivel de riesgo. Los estadios más vulnerables incluyen el MetLife de Nueva York, el Hard Rock de Miami, el Arrowhead de Kansas City y el Lincoln Financial Field de Filadelfia.
Los modelos climáticos confirman que estas condiciones no son casuales: la intensidad del calor húmedo ha aumentado entre 0,25 y 0,8 grados centígrados respecto a 1994 en la mayoría de las sedes, y un calentamiento global de 2°C agravaría aún más el panorama. Incluso los estadios climatizados no eliminan el riesgo para quienes permanecen en zonas de aficionados o espacios públicos.
La conclusión de los investigadores es directa: garantizar la seguridad en el fútbol de alto rendimiento exigirá tanto adaptaciones en infraestructura como una reducción urgente de emisiones de combustibles fósiles. El Mundial 2026 será una prueba de fuego para el deporte en un planeta que no deja de calentarse.
El cambio climático no solo amenaza ecosistemas y ciudades costeras. Según investigadores del Imperial College de Londres, también está reescribiendo las condiciones en las que se jugará la Copa Mundial de 2026. Un análisis exhaustivo del Centre for Environmental Policy concluye que decenas de partidos del torneo —que se disputará entre el 11 de junio y el 19 de julio en Estados Unidos, Canadá y México— enfrentarán niveles de calor y humedad que los científicos consideran peligrosos para la salud de jugadores, trabajadores y aficionados.
El estudio se centra en una métrica específica: el Wet Bulb Globe Temperature, o WBGT, una medida que combina temperatura, humedad, radiación solar y movimiento del aire para calcular el estrés térmico real que experimenta el cuerpo humano durante actividades al aire libre. La Federación Internacional de Futbolistas Profesionales establece que a partir de 26 grados de WBGT existe riesgo real de estrés térmico y los partidos deben incluir pausas de hidratación. A 28 grados, FIFPRO considera las condiciones inseguras y recomienda aplazar los encuentros. Sin embargo, la Fifa solo autoriza suspender partidos cuando el WBGT supera los 32 grados, una diferencia que expone una brecha significativa en los estándares de protección.
Los números son contundentes. Los investigadores proyectan que aproximadamente 26 partidos del Mundial 2026 se desarrollarán bajo condiciones iguales o superiores a los 26 grados de WBGT. De esos encuentros, nueve se disputarían en estadios sin sistemas de enfriamiento. Para poner esto en perspectiva: durante el Mundial de 1994, también en Estados Unidos, se esperaba que 21 partidos enfrentaran esas condiciones, pero solo seis se habrían jugado en recintos sin refrigeración. El cambio es aún más dramático en el umbral de 28 grados. Para 2026, cinco partidos podrían disputarse bajo ese nivel de riesgo considerado inseguro, comparado con tres en 1994.
Los estadios más vulnerables incluyen el MetLife de Nueva York, el Lincoln Financial Field de Filadelfia, el Arrowhead de Kansas City y el Hard Rock de Miami. También aparecen con niveles relevantes de riesgo el estadio de Monterrey y el Gillette de Boston. Incluso partidos programados para las horas más frescas del día no están exentos. Los investigadores citan el ejemplo del encuentro entre Países Bajos y Túnez programado para las 18:00 horas en Kansas City, que tendría una probabilidad del 7 por ciento de superar el umbral de 28 grados de WBGT.
Para atribuir estos cambios al calentamiento global, los científicos combinaron registros observacionales con simulaciones de modelos climáticos. Los resultados mostraron que los modelos reproducen tendencias muy similares a las observadas en la realidad, permitiendo atribuir con confianza el aumento de episodios de calor húmedo extremo a la acción humana. La intensidad de los eventos de calor ha aumentado entre 0,25 y 0,8 grados centígrados respecto a 1994 en la mayoría de las sedes. En muchos estadios, las condiciones actuales son entre 0,6 y 0,7 grados más severas que hace tres décadas.
Lo más preocupante es que el problema podría agravarse. Las simulaciones para un mundo con un calentamiento global de 2 grados centígrados respecto a la era preindustrial muestran aumentos adicionales en la frecuencia e intensidad de episodios de calor peligroso. Incluso los estadios climatizados no eliminan completamente el riesgo. Los aficionados que asistan a eventos públicos, zonas de aficionados y celebraciones seguirán expuestos a condiciones potencialmente peligrosas de calor extremo.
Los investigadores subrayan que sin medidas de adaptación significativas —como una amplia disponibilidad de aire acondicionado e infraestructura de enfriamiento— organizar partidos de fútbol durante el verano del hemisferio norte será cada vez más peligroso. La conclusión es clara: garantizar la práctica y el disfrute seguro del fútbol dependerá no solo de adaptaciones en las sedes deportivas, sino de esfuerzos rápidos para reducir emisiones de combustibles fósiles y limitar el avance del calentamiento global. El Mundial 2026 será una prueba de fuego para la capacidad del deporte de adaptarse a un planeta que se calienta.
Citas Notables
Sin medidas de adaptación significativas, como una amplia disponibilidad de aire acondicionado e infraestructura de enfriamiento, organizar partidos de fútbol durante el verano del hemisferio norte será cada vez más peligroso.— Investigadores del Centre for Environmental Policy del Imperial College de Londres
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué los investigadores eligieron específicamente el WBGT como medida? ¿No es suficiente la temperatura del aire?
Porque el cuerpo humano no solo siente la temperatura. Cuando hay mucha humedad, el sudor no se evapora eficientemente y el cuerpo no puede enfriarse. El WBGT captura eso: es lo que realmente experimenta una persona bajo el sol, jugando o trabajando.
Entonces la Fifa está permitiendo condiciones que los médicos consideran inseguras.
Exactamente. FIFPRO dice que a 28 grados es peligroso jugar. La Fifa solo actúa a 32 grados. Es una diferencia de cuatro grados que, en términos de estrés térmico, es enorme.
¿Y los aficionados? Ellos no tienen aire acondicionado en las gradas.
Ese es el punto que el estudio enfatiza. Incluso si los estadios están climatizados, la gente en las calles, en las zonas de aficionados, en las celebraciones, estará expuesta al calor extremo. No hay forma de proteger a todos.
¿Qué tan seguro es atribuir esto al cambio climático y no solo a variabilidad natural?
Los científicos compararon modelos climáticos con datos reales y encontraron que los modelos reproducen las tendencias observadas. Eso les permite decir con confianza que la acción humana está detrás del aumento.
¿Qué pasa si simplemente juegan de noche?
Algunos partidos ya están programados para la tarde-noche. Pero incluso entonces hay riesgo. Y no puedes mover todos los partidos a las 22:00 horas. El torneo tiene un calendario fijo.
¿Esto significa que en 2030 o 2034 será aún peor?
Sí. Las simulaciones muestran que con solo 0,7 grados más de calentamiento global, los episodios peligrosos serán más frecuentes e intensos. Sin reducir emisiones, el fútbol de verano en el hemisferio norte se volverá cada vez más arriesgado.