Calor y humedad: el riesgo científico para México e Inglaterra en la CDMX

Los jugadores enfrentan riesgo de confusión, mareos, pérdida de consciencia, vómitos y daño potencial a órganos vitales como corazón y cerebro en caso de golpe de calor.
El aire saturado de humedad impide que el sudor escape, atrapando el calor dentro del cuerpo
Explicación de por qué la humedad es más peligrosa que la temperatura en competencias deportivas de verano.

La temperatura de bulbo húmedo, no solo los grados, determina el riesgo real de golpe de calor en futbolistas durante competencias deportivas intensas. El cuerpo humano necesita evaporar sudor para disipar calor; con alta humedad ambiental, este mecanismo falla y la temperatura corporal se eleva peligrosamente.

  • Temperatura de bulbo húmedo de 26 grados marca el umbral de peligro para golpe de calor
  • Aproximadamente 26 partidos del Mundial 2026 podrían jugarse en condiciones iguales o superiores a este umbral
  • Golpe de calor puede causar confusión, mareos, pérdida de consciencia y daño a órganos vitales
  • Pausas de hidratación de la FIFA duran tres minutos; expertos recomiendan al menos seis minutos

Javier Aguirre expresó preocupación por el partido México-Inglaterra a mediodía en CDMX. La ciencia advierte que con 25-26 grados y alta humedad, los jugadores enfrentan riesgo de golpe de calor y disminución del rendimiento.

Javier Aguirre, técnico de la selección mexicana, ha manifestado su descontento con la programación del partido entre México e Inglaterra para este domingo 5 de julio en el Estadio Sede de la Ciudad de México. El encuentro está previsto para el mediodía, y el entrenador teme que las condiciones climáticas comprometan el desempeño de sus jugadores. Lo que preocupa no es simplemente la temperatura que marca el termómetro, sino un fenómeno más complejo que la ciencia ha comenzado a estudiar con urgencia: la interacción entre el calor y la humedad ambiental.

El Servicio Meteorológico Nacional anticipa una temperatura máxima de 25 grados centígrados para el domingo, cifra que podría ascender a 26 grados dependiendo de la nubosidad. A primera vista, esta medición parece inofensiva. El cuerpo humano mantiene una temperatura promedio de 36.5 grados, lo que sugeriría que cualquier valor inferior debería resultar tolerable. Sin embargo, esta lógica ignora un principio fundamental de la fisiología: el cuerpo humano genera calor constantemente como subproducto de su metabolismo, de la misma manera que un motor de combustión produce calor residual. Ese exceso debe ser expulsado continuamente para mantener el equilibrio.

El mecanismo de enfriamiento del cuerpo depende de la evaporación del sudor. Cuando una persona suda, el líquido que emerge de la piel transporta calor hacia la atmósfera. En condiciones ideales, ese sudor se evapora y se lleva consigo la temperatura excedente. Es el mismo principio que opera cuando soplamos sobre una taza de café caliente: no es que nuestro aliento sea frío, sino que desplaza el aire húmedo y tibio que rodea la taza, permitiendo que sea reemplazado por aire más seco y fresco. Pero este sistema tiene una vulnerabilidad crítica: si la humedad ambiental es demasiado elevada, el sudor no puede evaporarse. El aire ya está saturado de agua, y no hay espacio para que el líquido abandone la piel. Cuando esto ocurre, el cuerpo comienza a sobrecalentarse sin poder remediarlo.

Aquí es donde entra en juego un concepto que los meteorólogos y especialistas en medicina deportiva denominan temperatura de bulbo húmedo. Esta medición combina en una sola cifra tanto la temperatura del aire como su humedad relativa, ofreciendo una imagen más precisa del estrés térmico real que experimenta el cuerpo. Según esta escala, los peligros comienzan a manifestarse precisamente cuando se alcanzan o superan los 26 grados. A esa cifra, incluso sin llegar a un golpe de calor completo, los jugadores experimentan una disminución notable en su rendimiento. Pueden sufrir deshidratación, fatiga prematura y pérdida de concentración. Si la temperatura corporal continúa elevándose más allá de los 39 grados, el riesgo se vuelve crítico: confusión mental, mareos, pérdida de consciencia, vómitos y potencial daño a órganos vitales como el corazón y el cerebro.

Lo inquietante es que los atletas profesionales no siempre reconocen cuándo están cerca del colapso. Bajo estrés intenso, el cuerpo puede ignorar sus propias señales de advertencia. Especialistas han advertido que el cambio climático ha modificado dramáticamente las condiciones meteorológicas del verano en Norteamérica, generando más calor y más humedad que la que existía durante el Mundial de 1994. Previo al inicio del Mundial 2026, investigadores identificaron que aproximadamente 26 partidos podrían disputarse en condiciones iguales o superiores a 26 grados de temperatura de bulbo húmedo. El encuentro entre México e Inglaterra en la Ciudad de México podría ser uno de ellos.

La FIFA ha implementado pausas de hidratación de tres minutos durante los partidos para mitigar estos riesgos, pero especialistas en medicina deportiva consideran que estas medidas son insuficientes. La investigadora Friederike Otto ha sugerido que las pausas deberían extenderse al menos a seis minutos para permitir una rehidratación y enfriamiento corporal efectivos. Algunos expertos proponen soluciones más radicales: trasladar los mundiales futuros hacia el otoño o principios de primavera, evitando completamente el verano boreal. El Estadio Sede de la Ciudad de México incorporó durante su renovación tecnología de ventilación mejorada para la cancha, pero esta solución no es viable para todas las sedes del torneo. Lo que está en juego no es solo el desempeño deportivo, sino la salud física de los jugadores que competirán bajo condiciones que la ciencia ha comenzado a clasificar como potencialmente peligrosas.

Las pausas de tres minutos que ha adoptado la FIFA para todos los partidos son demasiado cortas para tener un efecto significativo en la rehidratación y en la refrigeración del cuerpo. Deberían durar al menos seis minutos.
— Friederike Otto, especialista en medicina deportiva
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué Aguirre se queja de un partido a mediodía si la temperatura es solo de 25 grados? Eso no suena tan caluroso.

Model

Porque 25 grados no es el número que importa. Lo que importa es cuánta humedad hay en el aire. Si hay mucha humedad, el sudor no se evapora, y el cuerpo no puede enfriarse.

Inventor

Entonces el cuerpo se sobrecalienta aunque la temperatura no sea tan alta.

Model

Exactamente. Es como si el aire estuviera tan lleno de agua que tu piel no pudiera desprenderse del calor. El cuerpo sigue generando calor, pero no tiene forma de sacarlo.

Inventor

¿Y eso puede ser peligroso para un futbolista profesional?

Model

Sí. Incluso atletas entrenados pueden no darse cuenta de que están en peligro hasta que es demasiado tarde. El estrés de la competencia puede enmascarar las señales de advertencia.

Inventor

¿Qué está haciendo la FIFA al respecto?

Model

Pausas de hidratación de tres minutos. Pero los expertos dicen que no es suficiente. Algunos sugieren pausas de seis minutos, o incluso cambiar cuándo se juegan los mundiales.

Inventor

¿Cambiar cuándo se juegan? ¿Es posible eso?

Model

Teóricamente sí. Mover los torneos al otoño o principios de primavera evitaría el verano completamente. Pero eso requeriría repensar toda la estructura del fútbol mundial.

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