Durante décadas, el café cargó con la sospecha de ser enemigo del corazón. Ahora, la American Heart Association, tras revisar una amplia base de evidencia epidemiológica, concluye que el consumo moderado —entre tres y cinco tazas diarias— se asocia con menor riesgo de infarto, ictus, insuficiencia cardíaca y diabetes tipo 2. El hallazgo no solo rehabilita una de las bebidas más antiguas de la civilización, sino que invita a distinguir con cuidado entre el café natural y las bebidas energéticas de alta concentración, cuya relación con el corazón cuenta una historia muy distinta.