Cabo Verde sorprende a Argentina: la Albiceleste sufre en exceso y clasifica en alargue

Un debutante estaba llevando a los campeones del mundo al borde del abismo
Cabo Verde empató 2-2 en el alargue, forzando a Argentina a jugar 120 minutos completos.

En Miami, la campeona del mundo Argentina completó 120 minutos de incertidumbre ante Cabo Verde, un debutante africano ubicado en el puesto 67 del ranking FIFA, para avanzar a octavos de final con un ajustado 3-2 en alargue. Lo que debía ser un trámite se convirtió en una advertencia: el fútbol no reconoce jerarquías cuando un equipo llega sin miedo y el otro carga con el peso de la corona. Messi anotó su vigésimo gol mundialista, pero la Albiceleste dejó más preguntas que certezas en el camino hacia Egipto.

  • Argentina, favorita absoluta, se mostró lenta y sin ritmo durante gran parte del partido, incapaz de doblegar a un rival que no tenía nada que perder.
  • Cabo Verde empató dos veces —en el minuto 59 y en el 103— convirtiendo lo que debía ser un paseo en una crisis de identidad para los campeones vigentes.
  • Scaloni recurrió a los cambios y a las jugadas de balón parado para intentar desbloquear el partido, con Lisandro Martínez y Cristian Romero como héroes inesperados.
  • El gol definitivo llegó en el minuto 111 desde un córner, sellando una clasificación que llegó con alivio pero también con una incomodidad difícil de ignorar.
  • Argentina avanza a octavos de final para enfrentar a Egipto, pero la actuación ante Cabo Verde instala dudas reales sobre el nivel del equipo en este torneo.

En Miami, bajo el sol de Florida, Argentina se midió con Cabo Verde en los dieciseisavos de final del Mundial. Sobre el papel, la diferencia era abismal: los campeones vigentes contra un debutante africano. Lo que ocurrió en 120 minutos fue otra cosa.

El primer tiempo transcurrió con Argentina controlando el balón pero sin generar peligro real. La chispa llegó en el minuto 29, cuando Messi recibió un pase, bajó el balón con precisión y definió de zurda para marcar su vigésimo gol en Mundiales. El equipo se fue al descanso en ventaja, pero sin haber convencido a nadie.

En el complemento, Cabo Verde se animó. Argentina se volvió pasiva y en el minuto 59 un disparo de Deroy Duarte se coló entre las piernas de Lisandro Martínez para empatar. Scaloni movió el banco, pero Vozinha se agigantó en el arco africano y los africanos resistieron hasta forzar el alargue.

En el tiempo extra, Lisandro Martínez adelantó a Argentina en el minuto 92 tras un córner. Pero Cabo Verde volvió a responder en el 103 con un disparo inatajable de Sidny Lopes Cabral. El 2-2 reinstalaba la incredulidad. Finalmente, en el minuto 111, Cristian Romero ganó por arriba desde otro balón parado y el desvío del balón derrotó a Vozinha para el 3-2 definitivo.

Argentina clasificó a octavos de final, donde enfrentará a Egipto. Pero la pregunta que quedó flotando en Miami fue incómoda: ¿cómo el campeón del mundo había sufrido tanto ante un rival que, en teoría, no debería haberle generado semejantes complicaciones?

En Miami, bajo el sol de Florida, Argentina enfrentó a Cabo Verde en los dieciseisavos de final de la Copa del Mundo. Sobre el papel, no había competencia: los campeones vigentes, líderes del ranking FIFA y portadores del talento de Lionel Messi, contra un debutante africano ubicado en el puesto 67 del mundo. Lo que sucedió durante 120 minutos fue una lección sobre cómo las matemáticas del fútbol no siempre funcionan.

Cabo Verde llegó sin presión. No tenía nada que perder. Argentina, en cambio, cargaba con el peso de la expectativa. Lionel Scaloni alcanzaba su partido número cien al frente de la selección. El equipo comenzó con cierta comodidad, controlando la posesión pero sin generar peligro real. Fue un primer tiempo lento, paciente, donde la Albiceleste trabajaba el balón sin encontrar ritmo. Messi, el arma letal de siempre, apareció en el minuto 29. Recibió un pase de Lisandro Martínez, bajó el balón con precisión y definió de zurda, superando al arquero Vozinha. Era su vigésimo gol en Mundiales, su trigésimo partido en la historia del torneo. Argentina se fue al descanso en ventaja, pero sin haber convencido.

Lo que vino después fue sorpresa. En el complemento, Cabo Verde se animó. Argentina, quizás confiada en exceso, se volvió sorprendentemente pasiva. En el minuto 59, Deroy Duarte sacó un disparo que pasó entre las piernas de Lisandro Martínez y batió a Emiliano Martínez. El empate llegó como un castigo a la negligencia. Scaloni movió el tablero, ingresaron Julián Álvarez y Nicolás González. Vozinha se hizo grande en el arco africano, tapándole dos chances claras a Messi. Los intentos argentinos eran insuficientes. Los africanos resistieron y llevaron el partido al alargue, algo que nadie había calculado.

En el tiempo extra, Argentina reaccionó rápido. En el minuto 92, tras un tiro de esquina y un pivoteo de Mac Allister, Lisandro Martínez sacó un fuerte remate que superó a Vozinha. El 2-1 trajo alivio a las tribunas de Miami. Pero Cabo Verde no se rindió. En el minuto 103, Sidny Lopes Cabral sacó un disparo brutal, inatajable para Emiliano Martínez. El 2-2 volvió a instalar la incredulidad. Un debutante estaba llevando a los campeones del mundo al borde del abismo.

La tensión era palpable. Argentina estaba nerviosa, algo inusual en un equipo de su calibre. El gol de la clasificación llegó en el minuto 111, de nuevo desde una acción de balón parado. Cristian Romero ganó por arriba, el balón sufrió un leve desvío y derrotó a Vozinha. El 3-2 fue el alivio definitivo, aunque Emiliano Martínez debió hacer un par de reacciones más para sellar la victoria. Sin sobrarle nada, dejando dudas en el camino, Argentina logró clasificar a octavos de final. Su próximo rival será Egipto. Pero la pregunta que quedó flotando en Miami fue incómoda: ¿cómo el campeón vigente había sufrido tanto contra un rival que no debería haberle generado estas complicaciones?

Argentina hizo su partido más opaco ante el rival, a priori, más débil que le podía tocar en esta etapa
— Análisis de la cobertura
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
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¿Cómo es posible que Argentina, con Messi y siendo campeona, haya estado tan cerca de caer ante Cabo Verde?

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Porque el fútbol no respeta jerarquías. Cabo Verde no vino a especular; vino a competir. Y Argentina fue demasiado confiada, demasiado lenta. Messi anotó, pero el equipo no lo acompañó.

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¿Qué cambió en el segundo tiempo?

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Cabo Verde se animó cuando vio que Argentina no aceleraba. Los africanos entendieron que podían lastimar. Y lo hicieron. Duarte empató con un tiro que pasó entre las piernas de Martínez. Eso fue el quiebre.

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¿Por qué Scaloni no reaccionó antes?

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Reaccionó, pero tarde. Ingresaron Álvarez y González, pero Vozinha estaba inspirado. Tapó dos chances claras a Messi. A veces el rival juega mejor de lo que esperas.

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¿El alargue fue un castigo?

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Exactamente. Argentina hizo su peor partido del torneo contra el rival más débil. Eso no es casualidad. Fue su partido más opaco, y Cabo Verde lo supo aprovechar.

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¿Qué significa esto para lo que viene?

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Que Argentina avanza, pero con dudas. Clasificó, pero no convenció. Ahora enfrenta a Egipto, y si sigue así de pasiva, los problemas van a ser mayores.

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