En el calor del verano floridano, los ciudadanos del estado más disputado del sur acudieron a las urnas el 18 de agosto para trazar los contornos de una contienda que definirá el rumbo de la gobernación. Byron Donalds, republicano de raíces neoyorquinas forjado en las aulas de Florida State, y David Jolly, un político de trayectoria sinuosa que cruzó el espectro ideológico antes de abrazar el Partido Demócrata, emergieron como los elegidos de sus respectivas bases. Lo que se juega en noviembre no es solo un cargo, sino la interpretación que 13,5 millones de votantes harán sobre qué tipo de Flo