En el mismo instante en que un nuevo primer ministro británico declaraba su compromiso con Ucrania, un destructor ruso disparaba artillería con fuego real a 74 kilómetros de las costas de Inglaterra. El Neustrashimy no eligió ese momento por casualidad, ni Londres lo interpretó como tal. En el lenguaje silencioso de la geopolítica, las demostraciones de fuerza en aguas internacionales son mensajes tan elocuentes como cualquier discurso en Downing Street.