Cada pueblo elige su propio camino, pero el precio puede ser alto
Bukele comparó a El Salvador con Canadá, Reino Unido, Alemania y otros países democráticos que permiten reelección indefinida, rechazando críticas de organismos internacionales. La reforma constitucional fue aprobada por supermayoría legislativa en julio de 2025 sin debate previo, elevando el período presidencial a seis años y eliminando la segunda vuelta electoral.
- Reforma constitucional aprobada el 31 de julio de 2025 sin debate previo
- Período presidencial elevado de 5 a 6 años; eliminada la segunda vuelta electoral
- Bukele asumió su segundo mandato el 1 de junio de 2024, cuando aún era inconstitucional
- Elecciones presidenciales adelantadas a febrero de 2027
- Acusaciones de violaciones masivas de derechos humanos bajo sus políticas de seguridad
El presidente salvadoreño Nayib Bukele defendió la reelección presidencial indefinida habilitada en julio de 2025, comparando a El Salvador con democracias europeas y argumentando que la reforma fue aprobada democráticamente.
El presidente salvadoreño Nayib Bukele salió al paso esta semana de las críticas internacionales sobre la reelección indefinida que su país habilitó hace poco más de un año, argumentando que su reforma constitucional no lo distingue de democracias consolidadas sino que lo alinea con ellas. La defensa llegó después de que Carolina Jiménez Sandoval, presidenta de la organización Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos, señalara en redes sociales que El Salvador se sumaba a Venezuela y Nicaragua en permitir que sus presidentes se perpetúen en el cargo. Bukele respondió con una lista: Canadá, Reino Unido, Alemania, Australia, Nueva Zelanda, Irlanda, Italia, Países Bajos, Bélgica, Suecia, Noruega, Dinamarca, Finlandia, Islandia, Luxemburgo, Austria, Suiza, Japón, entre otros, todos con sistemas que permiten reelección indefinida. "Pero la idea es que suene mal", escribió, acompañando su mensaje con un emoji de risa.
En otra intervención, el mandatario de 42 años argumentó que la reforma no violaba la Constitución salvadoreña porque había sido aprobada por supermayoría legislativa, otorgada democráticamente por los votantes. Subrayó que miles de observadores internacionales han estado presentes en las elecciones salvadoreñas y que ningún organismo multilateral ni país alguno, de izquierda o derecha, ha cuestionado su transparencia o carácter democrático. "Al final, cada pueblo elige su propio camino", concluyó. Agregó además que prácticamente todas las naciones han modificado sus constituciones, aunque en muchos casos esos cambios ocurrieron mediante guerras, golpes de Estado o procesos violentos, no a través de lo que él describió como "una fiesta cívica en las urnas".
La reforma constitucional en cuestión fue aprobada y ratificada por la Asamblea Legislativa, dominada por el partido Nuevas Ideas de Bukele, el 31 de julio de 2025, en una sola jornada sin análisis previo ni debate. Modificó los artículos 75, 80, 133, 152 y 154 de la Constitución, elevando el período presidencial de cinco a seis años y eliminando la segunda vuelta electoral. Con estos cambios, Bukele tiene el camino despejado para optar por un tercer mandato consecutivo. El lunes pasado, su partido informó que el presidente había ganado las primarias internas celebradas el domingo para asegurar la candidatura presidencial en las elecciones de febrero de 2027, aparentemente sin oposición dentro de su propia organización.
Bukele asumió su segundo mandato el 1 de junio de 2024, a pesar de que en ese momento la Constitución lo prohibía. Bajo el calendario anterior, habría concluido en 2029, pero la reforma adelantó los comicios presidenciales a 2027, cuando también se elegirán diputados y alcaldes. Para formalizar su candidatura, deberá inscribirse ante el Tribunal Supremo Electoral entre el 1 de octubre y el 19 de noviembre de 2026.
Sin embargo, la defensa de Bukele sobre la legalidad y la legitimidad democrática de su reelección indefinida ocurre en un contexto de crecientes tensiones. Su administración ha logrado reducir significativamente los niveles de violencia y delincuencia en El Salvador, un logro que ha sido ampliamente reconocido. Pero simultáneamente, enfrenta acusaciones de violaciones masivas de derechos humanos en el marco de sus políticas de seguridad y de concentración excesiva del poder ejecutivo. A esto se suman demandas económicas crecientes de la población, que cuestiona tanto la distribución de recursos como las libertades civiles bajo su gobierno. La tensión entre seguridad y derechos, entre orden y libertad, define el debate actual sobre el futuro político de El Salvador.
Citas Notables
Países con reelección indefinida en América Latina: Venezuela, Nicaragua, El Salvador. Que quede muy claro en qué club entra ahora Nayib Bukele— Carolina Jiménez Sandoval, presidenta de WOLA
La Constitución fue reformada por una supermayoría legislativa, otorgada democráticamente por el pueblo salvadoreño en las urnas— Nayib Bukele
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué Bukele comparó a El Salvador con democracias europeas en lugar de responder directamente a la preocupación sobre la concentración de poder?
Porque la comparación es su argumento central: si Canadá, Alemania y Japón permiten reelección indefinida sin que nadie las cuestione, ¿por qué El Salvador no? Desplaza el debate del riesgo autoritario hacia la igualdad de trato internacional.
Pero esos países tienen instituciones de contrapeso muy diferentes. ¿Eso no importa?
Importa enormemente, pero Bukele no lo menciona. Su defensa se sostiene en la forma, no en el contenido: una reforma aprobada por supermayoría legislativa es democrática, punto. Las instituciones que frenan el poder presidencial quedan fuera de la conversación.
¿Cómo aprobó una reforma constitucional tan importante sin debate previo?
La Asamblea Legislativa estaba completamente dominada por su partido. No había obstáculos. Lo hizo en una sola jornada, el 31 de julio de 2025, sin discusión pública. Técnicamente legal, pero procedimentalmente cuestionable.
¿Y la seguridad? ¿Realmente ha mejorado?
Sí, significativamente. Los niveles de violencia bajaron. Pero el costo fue alto: acusaciones de violaciones masivas de derechos humanos. Es el dilema que define a Bukele: orden a cambio de libertades.
¿Qué viene ahora?
Debe inscribir su candidatura entre octubre y noviembre de 2026 para las elecciones de febrero de 2027. Pero antes, la presión internacional y doméstica sobre derechos humanos probablemente aumentará.