Las reservas mundiales no pueden compensar la interrupción de suministros
En Nueva Delhi, los guardianes de seguridad de los BRICS se reunieron para nombrar en voz alta lo que muchos gobiernos del Sur Global ya sienten en sus mercados y mesas: que las rutas por las que viajan el petróleo, los fertilizantes y los alimentos están siendo interrumpidas, y que las reservas mundiales no alcanzan para cubrir ese vacío. Rusia y China, cada una desde su propia urgencia, convocaron al bloque ampliado a construir caminos alternativos antes de que la escasez se convierta en hambre. Es la vieja pregunta del orden mundial reformulada en términos de trigo, gas y minerales: ¿quién controla los flujos que sostienen la vida cotidiana de miles de millones de personas?
- El estrecho de Ormuz, por donde transitan exportaciones vitales de energía y fertilizantes, se ha convertido en un punto de estrangulamiento que amenaza la seguridad alimentaria de decenas de países en África, Asia y América Latina.
- Los ataques continuos contra puertos, infraestructura industrial rusa y buques cisterna agravan una cadena de suministro ya frágil, y las reservas globales existentes no pueden absorber esa interrupción.
- China presiona para que los BRICS actúen como bloque unificado frente a desafíos que van desde epidemias y minerales estratégicos hasta inteligencia artificial y ciberguerra, elevando la apuesta más allá de la crisis inmediata.
- Rusia atribuye el caos a élites occidentales que recurren a sanciones, guerras arancelarias y conflictos armados para frenar el ascenso de un mundo multipolar, y propone rutas logísticas y comerciales alternativas entre los miembros del bloque.
- El grupo, ahora expandido a once naciones tras incorporar a Arabia Saudita, Irán, Emiratos, Egipto, Etiopía e Indonesia, busca transformar la alarma compartida en coordinación real antes de que la crisis se profundice.
Durante los días 22 y 23 de junio, altos funcionarios de seguridad de los BRICS se reunieron en Nueva Delhi para evaluar una situación que Moscú y Pekín describieron como una amenaza sin precedentes al orden económico global. El secretario del Consejo de Seguridad ruso, Serguéi Shoigú, advirtió que el bloqueo del estrecho de Ormuz y los ataques contra instalaciones y buques rusos están cortando el flujo de energía y fertilizantes hacia decenas de naciones. Su mensaje fue contundente: las reservas mundiales no pueden compensar esa interrupción, y el riesgo de hambruna es real para países de África, Asia y América Latina.
Shoigú no se limitó a describir la crisis: la enmarcó en una narrativa más amplia, atribuyendo la inestabilidad global a élites occidentales que, según su lectura, recurren a sanciones, guerras arancelarias y conflictos armados para preservar su dominio frente al surgimiento de un mundo multipolar. Como respuesta, propuso que los Estados BRICS desarrollen rutas logísticas y comerciales alternativas y profundicen su coordinación en la agenda internacional.
Desde Pekín, el canciller Wang Yi amplió el horizonte del debate. Llamó a los miembros del bloque a responder conjuntamente a desafíos que van desde epidemias como el ébola hasta la inteligencia artificial, y subrayó la necesidad de reforzar la cooperación en minerales estratégicos. Wang citó el conflicto entre Estados Unidos e Irán como ejemplo de cómo el desprecio a las normas internacionales puede escalar hacia ciberguerra y desinformación, e instó al grupo a defender el multilateralismo frente al unilateralismo y el proteccionismo.
La reunión reveló una convergencia entre Moscú y Pekín: ambas potencias ven en los BRICS —ahora expandidos a once miembros tras incorporar a Arabia Saudita, Irán, Emiratos, Egipto, Etiopía e Indonesia— el mecanismo más viable para articular una respuesta coordinada a lo que perciben como presión económica y militar occidental. La pregunta que quedó flotando en Nueva Delhi es si esa convergencia de diagnósticos puede traducirse en acción concreta antes de que la escasez golpee con fuerza a los más vulnerables.
En Nueva Delhi, durante una reunión de altos funcionarios de seguridad de los BRICS celebrada el 22 y 23 de junio, Rusia y China presentaron un diagnóstico alarmante sobre los riesgos que enfrenta la economía global. El secretario del Consejo de Seguridad ruso, Serguéi Shoigú, advirtió que el bloqueo del estrecho de Ormuz y los ataques contra barcos e instalaciones rusas están socavando la seguridad alimentaria y energética de decenas de naciones en África, Asia y América Latina.
Shoigú fue directo en su exposición: a través del estrecho de Ormuz fluyen exportaciones críticas de recursos energéticos y fertilizantes minerales que abastecen a múltiples Estados. La situación se agrava, señaló, por los intentos continuos de dañar puertos e infraestructura industrial rusa, así como por ataques contra buques cisterna y otras embarcaciones de transporte. El funcionario ruso enfatizó que las reservas mundiales existentes no pueden compensar la interrupción de suministros provenientes de Rusia y Medio Oriente, dejando a decenas de países en riesgo de enfrentar hambruna.
El grupo BRICS ha experimentado una expansión significativa en los últimos años. Originalmente conformado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, incorporó a Arabia Saudita, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía e Irán en 2024, seguido por Indonesia en enero de 2025. Esta ampliación refleja el esfuerzo del bloque por consolidarse como un contrapeso a la influencia occidental.
Frente a la crisis, Shoigú propuso que los Estados BRICS busquen soluciones logísticas y comerciales alternativas, además de fortalecer su coordinación en temas de la agenda internacional. El funcionario ruso atribuyó la inestabilidad mundial sin precedentes a la determinación de las élites occidentales de mantener su posición dominante, ignorando el surgimiento de un mundo multipolar. Según su perspectiva, estas élites recurren a métodos que van desde guerras arancelarias y sanciones unilaterales hasta la implicación de regiones enteras en conflictos armados.
Desde Pekín, el ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang Yi, complementó el llamado ruso con un énfasis en la cooperación multilateral. Wang instó a los países BRICS a responder conjuntamente a desafíos globales que abarcan desde epidemias como el ébola hasta la inteligencia artificial. Pidió que el bloque refuerce su cooperación en minerales estratégicos, un recurso cada vez más vital para la transición energética y tecnológica mundial.
Wang subrayó la importancia de que los BRICS mantengan en alto la bandera del multilateralismo y se opongan firmemente al unilateralismo y el proteccionismo. Llamó a los miembros del grupo a tomar la iniciativa en la defensa de la justicia internacional y a fortalecer su posición en los asuntos globales. También instó a respaldar el diálogo y las soluciones políticas para resolver disputas, citando el conflicto entre Estados Unidos e Irán como ejemplo de cómo la falta de respeto a las normas internacionales y la soberanía puede escalar hacia nuevas formas de confrontación, incluyendo ciberguerra e información manipulada.
La reunión de Nueva Delhi refleja una preocupación compartida entre Moscú y Pekín sobre cómo las disrupciones en infraestructura crítica y las cadenas de suministro están reordenando el equilibrio económico global. Mientras Rusia enfatiza los riesgos inmediatos para la seguridad alimentaria, China busca consolidar alianzas que aseguren acceso a recursos estratégicos. Ambas potencias ven en los BRICS un mecanismo para articular una respuesta coordinada a lo que perciben como intentos occidentales de mantener su hegemonía mediante presión económica y militar.
Citações Notáveis
La obstrucción del estrecho de Ormuz puso en peligro la seguridad alimentaria y energética global— Serguéi Shoigú, secretario del Consejo de Seguridad de Rusia
Los miembros del BRICS deben tomar la iniciativa a la hora de defender la justicia y lograr resultados justos— Wang Yi, ministro de Relaciones Exteriores de China
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué el bloqueo de Ormuz importa tanto si hay otras rutas comerciales disponibles?
Porque Ormuz es el cuello de botella más crítico del mundo. Un tercio del petróleo que se comercia globalmente pasa por ahí. No es que no haya alternativas; es que no hay alternativas de la misma escala ni velocidad. Cuando se cierra, los precios suben, los tiempos de entrega se alargan, y los países más pobres son los primeros en sufrir.
Shoigú habla de hambruna en África y Asia. ¿Está exagerando?
No. Rusia y Bielorrusia juntas producen casi una cuarta parte de los fertilizantes mundiales. Si esos suministros se interrumpen, los agricultores en países de bajos ingresos no pueden fertilizar sus campos. Sin fertilizantes, los rendimientos caen. Sin rendimientos, hay hambre. Es una cadena simple y brutal.
¿Por qué China enfatiza los minerales estratégicos en este momento?
Porque la transición energética global depende de ellos. Litio, cobalto, níquel, cobre. Sin esos minerales no hay baterías, no hay paneles solares, no hay tecnología limpia. China ya controla gran parte de la cadena de procesamiento. Lo que quiere es asegurar que los BRICS no compitan entre sí por estos recursos, sino que coordinen su acceso.
¿Qué tan real es la amenaza de que Occidente intente mantener su dominio por la fuerza?
Depende de cómo se defina "fuerza". Sanciones, bloqueos, presión diplomática: eso es real y está sucediendo. Invasiones militares directas: menos probable. Pero la percepción de amenaza es lo que importa aquí. Rusia y China ven un patrón de aislamiento económico y quieren construir alternativas antes de que sea demasiado tarde.
¿Los BRICS pueden realmente coordinarse lo suficiente para ser una alternativa?
Es la pregunta del momento. Tienen intereses comunes en seguridad energética y acceso a recursos, pero también rivalidades internas. Brasil y China compiten en agricultura. India y China tienen tensiones fronterizas. Lo que los une es más la desconfianza en Occidente que una visión compartida clara. Eso puede sostener una alianza, pero no garantiza que funcione.