En Brasilia, a comienzos de agosto, México y Brasil dieron forma concreta a una alianza que ambos gobiernos consideran estratégica para el futuro de América Latina. El canciller Roberto Velasco se reunió con el presidente Lula y el canciller Mauro Vieira para avanzar en energía, comercio, ciencia y coordinación política, en un momento en que las dos mayores economías de la región buscan mayor autonomía e influencia en los asuntos globales. Lo que emergió de esos encuentros no fue solo una agenda de acuerdos, sino la señal de que dos naciones con peso propio han decidido caminar juntas.