En el tejido siempre tenso de las relaciones entre naciones vecinas, las palabras pronunciadas en un acto político pueden convertirse en actos de Estado. El presidente argentino Javier Milei, al atacar públicamente al gobierno de Lula y al ministro Alexandre de Moraes durante un evento del Partido Liberal en São Paulo, cruzó una línea que Brasil respondió con uno de sus gestos diplomáticos más solemnes: llamar a casa a su embajador. Lo que comenzó como retórica de campaña se ha transformado en la crisis bilateral más grave entre ambas naciones en décadas, recordándonos que las fronteras entre