En las alturas donde el tiempo se detiene, el cuerpo de Dorje Morup lleva treinta años congelado a 8.500 metros en el Everest, convertido en referencia silenciosa para quienes suben y en herida abierta para quienes esperan abajo. Alcanzó la cima el 10 de mayo de 1996 y murió en el descenso, atrapado por una ventisca que lo separó para siempre de su esposa e hijos en Ladakh. Identificado finalmente en 2024, su historia convoca ahora una pregunta que la humanidad se ha hecho siempre ante sus muertos: ¿hasta dónde llega la obligación de traer a los nuestros de regreso a casa?
"Botas verdes": treinta años después, buscan recuperar el cuerpo del escalador indio en el Everest
Dorje Morup murió en 1996 atrapado en una ventisca a 350 metros del descenso; su cuerpo ha permanecido congelado en el Everest durante 30 años, dejando a su familia sin poder despedirse ni enterrarlo.