Científicos descubren que plantas y animales se comunican mediante sonidos ultrasónicos

La planta grita pidiendo ayuda, y el insecto decide buscar comida en otro lado
Las plantas emiten clics ultrasónicos cuando están estresadas, y los insectos interpretan esa señal como una advertencia.

Durante milenios, los humanos imaginaron el mundo vegetal como un reino del silencio. Investigadores de la Universidad de Tel Aviv han demostrado que las plantas estresadas emiten clics ultrasónicos —entre 20 y 60 kilohertz— que ciertos insectos no solo perciben, sino que interpretan como advertencias, modificando su comportamiento en consecuencia. Este hallazgo sugiere que existe una dimensión acústica en la comunicación entre especies que apenas comenzamos a descifrar, y que el silencio que atribuimos a la naturaleza puede ser, simplemente, una limitación de nuestros propios sentidos.

  • Las plantas bajo sequía o daño físico emiten sonidos ultrasónicos imperceptibles para los humanos, pero el mundo vivo a su alrededor lleva tiempo escuchándolos.
  • La rosquilla negra, una plaga común, evita sistemáticamente depositar sus huevos en plantas que emiten esos clics de estrés, reconociendo instintivamente que una planta dañada no es un hogar viable para sus larvas.
  • Cuando los investigadores ensordeció a los insectos en condiciones controladas, el patrón de evitación desapareció por completo, confirmando que el sonido —y no otro estímulo— es el factor decisivo.
  • El descubrimiento abre la posibilidad de que aves, otros insectos y organismos más grandes también participen en esta red acústica vegetal que la ciencia apenas empieza a mapear.
  • En agricultura y monitoreo ambiental, estos sonidos podrían convertirse en sistemas de alerta temprana, transformando a las plantas en sensores vivientes capaces de reportar estrés antes de que sea visible.

Los biólogos sabían desde hace tiempo que las plantas se comunican: a través de redes subterráneas de hongos, mediante compuestos químicos volátiles. Lo que no imaginaban es que también gritan. Un equipo de la Universidad de Tel Aviv, liderado por Yossi Yovel y Lilach Hadany, publicó en la revista eLife la evidencia de que plantas bajo estrés —por sequía o daño físico— emiten clics ultrasónicos de entre 20 y 60 kilohertz, frecuencias inaudibles para el oído humano pero perfectamente perceptibles para ciertos insectos.

Lo verdaderamente revelador no es el ruido en sí, sino lo que ocurre cuando alguien lo escucha. En experimentos controlados, hembras de rosquilla negra —una plaga que deposita huevos en plantas— evitaban sistemáticamente las zonas donde se reproducían grabaciones de plantas estresadas, prefiriendo aquellas donde sonaban plantas sanas. Cuando los investigadores ensordeció a los insectos, el patrón desapareció. El sonido era la clave. En pruebas con plantas vivas, el resultado se repitió: la rosquilla interpretó los clics como una advertencia y buscó otro lugar para sus larvas.

Este mecanismo sugiere algo más que un subproducto accidental del estrés hídrico: la evolución parece haber convertido esos sonidos en señales con significado real para el ecosistema. Los autores del estudio advierten que la rosquilla negra probablemente no es la única criatura sintonizada con esa frecuencia. Si aves u otros organismos también la perciben, existiría toda una red de comunicación acústica entre plantas y animales que apenas comenzamos a comprender.

Las implicaciones prácticas son considerables. En agricultura, estos sonidos podrían funcionar como sistemas de alerta temprana para detectar estrés en cultivos antes de que sea visible. En monitoreo ambiental, las plantas podrían actuar como sensores vivientes de sequías o contaminación. La voz del mundo vegetal, silenciosa para nosotros durante milenios, podría finalmente encontrar quien la traduzca.

Hace años que los biólogos saben que las plantas hablan entre sí, pero siempre imaginaron esa conversación ocurriendo bajo tierra, a través de redes de hongos, o en forma de moléculas volátiles flotando en el aire. Un equipo de investigadores de la Universidad de Tel Aviv acaba de demostrar que también gritan, literalmente, cuando algo las lastima.

El estudio, publicado en la revista eLife y reportado por Earth.com, capturó y analizó sonidos emitidos por plantas bajo estrés —sequía, daño físico— y probó que ciertos animales los escuchan y responden. Los científicos dirigidos por Yossi Yovel y Lilach Hadany descubrieron que estos vegetales emiten clics ultrasónicos que alcanzan entre 20 y 60 kilohertz, frecuencias completamente inaudibles para el oído humano pero perfectamente perceptibles para insectos como la rosquilla negra, una plaga común que pone sus huevos en las plantas.

Lo que hace notable este hallazgo no es simplemente que las plantas hagan ruido. Es que los insectos entienden lo que ese ruido significa y cambian su comportamiento en consecuencia. Los investigadores colocaron rosquillas negras en espacios controlados donde reproducían grabaciones de plantas estresadas a través de altavoces. Las hembras, que normalmente buscan lugares para depositar sus huevos, evitaban sistemáticamente esas zonas, prefiriendo áreas donde sonaban plantas sanas. Cuando los científicos ensordeció a los insectos, el patrón desapareció por completo. El sonido era lo que importaba.

En pruebas posteriores con plantas vivas, las rosquillas interpretaron correctamente los clics como una advertencia. Evitaban poner sus huevos en vegetales que emitían esos sonidos de estrés, reconociendo instintivamente que una planta dañada o deshidratada no sería un buen lugar para que sus larvas se alimentaran. Es un mecanismo de supervivencia elegante: la planta grita pidiendo ayuda, y el insecto, al escuchar ese grito, decide buscar comida en otro lado.

Este descubrimiento no aparece de la nada. Durante años, los científicos han documentado que las plantas se comunican a través de redes subterráneas de hongos —las llamadas redes micorrícicas— y mediante compuestos químicos volátiles. Pero la existencia de una dimensión acústica en esa comunicación abre un territorio completamente nuevo. Los clics ultrasónicos podrían ser un subproducto del estrés hídrico, pero la evolución parece haberlos convertido en algo más: señales que informan al mundo vivo sobre el estado de la planta.

Los autores del estudio sugieren que la rosquilla negra probablemente no es la única criatura escuchando. Si otros insectos, pájaros u organismos más grandes pueden detectar estas frecuencias, entonces existe toda una red de comunicación acústica entre plantas y animales que apenas estamos comenzando a comprender. Las implicaciones son vastas. En agricultura, estos sonidos podrían usarse como sistema de alerta temprana para detectar estrés en cultivos antes de que sea visible. En monitoreo ambiental, las plantas podrían convertirse en sensores vivientes que reportan sobre sequías, contaminación o daño. La voz de las plantas, silenciosa para nosotros durante milenios, podría finalmente ser amplificada.

Los clics podrían ser resultado del estrés hídrico, pero han adquirido una función ecológica secundaria como señales que informan al entorno sobre el estado de la planta
— Autores del estudio, Universidad de Tel Aviv
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué es importante que descubramos esto ahora? Las plantas han estado emitiendo estos sonidos durante millones de años.

Model

Porque hasta ahora no sabíamos escuchar. Hemos estado mirando solo las redes químicas y subterráneas. Ignorar la dimensión acústica significa que hemos estado viendo solo una parte del cuadro.

Inventor

Pero ¿realmente los insectos entienden lo que significa el sonido, o solo reaccionan a una frecuencia?

Model

Es una buena pregunta. Lo que vimos es que cuando ensordeció a los insectos, el comportamiento cambió completamente. Eso sugiere que no es una reacción ciega a una frecuencia, sino una interpretación de una señal.

Inventor

¿Qué pasa con las plantas que no están bajo estrés? ¿Emiten sonidos diferentes?

Model

Aparentemente no, o al menos no con la misma intensidad. El estrés parece ser lo que activa estos clics ultrasónicos. Es como si la planta solo gritara cuando algo anda mal.

Inventor

¿Esto cambia cómo deberíamos pensar sobre la inteligencia vegetal?

Model

Quizás. No es inteligencia en el sentido que entendemos, pero es sofisticación. Las plantas tienen sistemas para detectar problemas, comunicarlos, y otros organismos han evolucionado para escuchar esos mensajes. Eso es una forma de conversación.

Inventor

¿Qué viene después?

Model

Necesitamos saber qué otros animales están escuchando, si hay variaciones en los sonidos según el tipo de estrés, y cómo podemos usar esto en la práctica. Pero primero, tenemos que aprender a escuchar mejor.

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