Cuando los números hablan con moderación, los mercados escuchan con alivio. El jueves, la inflación subyacente estadounidense registró su avance más lento en más de cinco años, y esa señal viajó rápidamente hacia el este: las bolsas asiáticas subieron, los temores a nuevas alzas de tasas se atenuaron, y el S&P 500 se acercó a territorios históricos. Sin embargo, bajo esa calma renovada persisten tensiones reales —el petróleo volátil, los conflictos en Medio Oriente, y una Reserva Federal que aún no ha dicho su última palabra.