Bolsas asiáticas suben con optimismo por acuerdo EE.UU.-Irán y decisiones de tasas

Los mercados tardarán en estabilizarse; la confianza se construye lentamente
Los analistas advierten que aunque el acuerdo abre el estrecho de Ormuz, la normalización del comercio y los precios tomará semanas.

En el umbral entre la tensión geopolítica y la esperanza diplomática, los mercados asiáticos amanecieron el lunes con ganancias contenidas tras el acuerdo entre Estados Unidos e Irán para reabrir el estrecho de Ormuz, la arteria más vital del comercio petrolero mundial. El alivio fue real pero cauteloso: los precios del crudo cedieron, las acciones avanzaron con moderación, y los inversores recordaron que la estabilidad no se decreta, se construye. La semana que comienza añade otra capa de incertidumbre, con decisiones de tasas en Australia, Japón y Estados Unidos que podrían redefinir el rumbo de la política monetaria global.

  • El acuerdo EE.UU.-Irán para reabrir Ormuz descomprimió semanas de tensión geopolítica acumulada desde finales de febrero, enviando una señal de alivio a los mercados globales.
  • Las bolsas asiáticas subieron apenas un 0,1% —una cautela que contrasta con el entusiasmo del viernes en Wall Street, donde el S&P 500 ganó 1,7% y el Nasdaq 100 saltó 3,1%.
  • Los bancos centrales de Australia, Japón y Estados Unidos anunciarán decisiones de tasas esta semana, con la Fed debutando bajo Kevin Warsh en un entorno donde cada palabra podría mover mercados.
  • Los analistas del ANZ Bank advierten que la normalización del tráfico por Ormuz y la reposición de existencias petroleras tomarán tiempo, limitando el impacto inmediato sobre las políticas monetarias.
  • Bitcoin, ether y bonos del Tesoro permanecen prácticamente sin cambios, reflejando un mercado en pausa que evalúa si el acuerdo diplomático es el inicio de una nueva estabilidad o solo una tregua temporal.

El lunes amaneció con la noticia que los mercados llevaban semanas esperando: Estados Unidos e Irán habían acordado reabrir el estrecho de Ormuz, la ruta marítima más crítica del planeta para el comercio de petróleo. Los precios del crudo cayeron, las acciones asiáticas subieron con cautela y por un momento pareció que la tensión geopolítica que había sacudido los mercados desde finales de febrero podría estar tocando fondo.

Las ganancias fueron modestas —el índice regional MSCI avanzó apenas un 0,1%— en contraste con el entusiasmo del viernes en Wall Street, donde el S&P 500 subió 1,7% y el Nasdaq 100 saltó 3,1%. El petróleo Brent ganó un 0,6% hasta cerca de los 84 dólares por barril, y el crudo de Texas subió 0,9% hasta los 81,45 dólares.

Pero la atención de los inversores estaba dividida. El Banco de la Reserva de Australia se esperaba que mantuviera su tasa sin cambios por primera vez en el año, lo que depreció ligeramente el dólar australiano. El Banco de Japón se preparaba para subir su tasa al nivel más alto desde 1995, dejando al yen prácticamente sin cambios. Y la Reserva Federal anunciaría el miércoles su decisión bajo Kevin Warsh, su nuevo presidente, con los economistas esperando que mantuviera el rango entre 3,5% y 3,75%.

Trump y su vicepresidente JD Vance firmaron un memorando de entendimiento con Irán, y Trump declaró ante el presidente francés Macron que Ormuz ya estaba parcialmente abierto y se abriría por completo el viernes. Los analistas del ANZ Bank, sin embargo, advirtieron que los mercados tardarían en estabilizarse: el tráfico marítimo necesitaría tiempo para normalizarse y habría que reponer las existencias agotadas durante la crisis, lo que limitaba las implicaciones inmediatas para los bancos centrales.

Con datos económicos de China previstos para el martes y el BCE ya habiendo subido tasas la semana anterior, los estrategas de BlackRock señalaban que todos estarían observando cómo Warsh equilibraba crecimiento e inflación. Con menos orientación futura de la que los mercados estaban acostumbrados, cada palabra del nuevo presidente de la Fed podría convertirse en una fuente de volatilidad. Por ahora, los mercados esperaban, evaluando si el acuerdo con Irán era el comienzo de algo más estable o solo un respiro antes de la próxima tormenta.

El lunes amaneció con noticias que los mercados llevaban semanas esperando. Estados Unidos e Irán habían llegado a un acuerdo para reabrirle el paso al estrecho de Ormuz, la ruta marítima más crítica del planeta para el comercio de petróleo. La noticia corrió por las bolsas asiáticas como una onda de alivio: los precios del crudo cayeron, las acciones subieron con cautela, y por un momento pareció que la tensión geopolítica que había sacudido los mercados desde finales de febrero podría estar tocando fondo.

Las bolsas de Asia registraron ganancias modestas mientras los operadores procesaban lo que significaba realmente el acuerdo. El índice regional de MSCI avanzó apenas un 0,1%, una subida contenida que reflejaba la prudencia de quienes saben que los mercados no se estabilizan de la noche a la mañana. En contraste, Wall Street había cerrado el viernes con más entusiasmo: el S&P 500 subió 1,7% y el Nasdaq 100, dominado por tecnología, saltó 3,1%. El petróleo Brent, que había registrado su peor caída en más de dos semanas el lunes anterior, subió un 0,6% para situarse cerca de los 84 dólares por barril. El crudo de Texas hizo lo propio, ganando 0,9% hasta los 81,45 dólares.

Pero la atención de los inversores estaba dividida. Mientras celebraban el acuerdo con Irán, también tenían los ojos puestos en una semana de decisiones cruciales de bancos centrales. El Banco de la Reserva de Australia se esperaba que mantuviera su tasa de referencia sin cambios por primera vez en el año, lo que hizo que el dólar australiano se depreciara ligeramente. El Banco de Japón, por su parte, se preparaba para subir su tasa hasta el nivel más alto desde 1995, un movimiento que dejó al yen prácticamente sin cambios a 160,26 por dólar. Y luego estaba la Reserva Federal, que anunciaría su decisión el miércoles bajo el liderazgo de Kevin Warsh, su nuevo presidente. Los economistas esperaban que mantuviera su rango entre 3,5% y 3,75%, aunque los operadores de swaps descuentan una probabilidad inferior al 80% de que suba las tasas un cuarto de punto antes de diciembre.

Los analistas del ANZ Bank ofrecieron una perspectiva sobria sobre lo que vendría después. Escribieron que los mercados tardarían en estabilizarse, que el tráfico por el estrecho de Ormuz necesitaría tiempo para normalizarse, y que habría que reponer las existencias de petróleo que se habían agotado durante la crisis. Por eso veían pocas implicaciones inmediatas para las decisiones de los bancos centrales. Un acuerdo exitoso podría reducir la presión para endurecer la política monetaria, pero todo dependería de cómo evolucionara la situación en los próximos meses.

El presidente Donald Trump y su vicepresidente JD Vance habían firmado una copia electrónica de un memorando de entendimiento con Irán, según confirmó un alto funcionario estadounidense. Trump declaró durante una reunión con el presidente francés Emmanuel Macron que el estrecho de Ormuz ya estaba parcialmente abierto y se abriría por completo el viernes. Era el tipo de anuncio que podría cambiar el rumbo de los mercados, pero los inversores sabían que los acuerdos geopolíticos son frágiles y que la confianza se construye lentamente.

La semana también traería datos económicos de China el martes, incluyendo ventas minoristas y producción industrial de mayo, que podrían añadir más volatilidad. El Banco Central Europeo ya había subido sus tasas la semana anterior por primera vez en casi tres años, y su presidenta Christine Lagarde había advertido que la inflación provocada por la guerra se estaba extendiendo más allá del sector energético. Los estrategas de BlackRock señalaban que todos estarían observando cómo Warsh equilibraba el crecimiento y la inflación, y qué cambios indicaba en la comunicación de la Fed. Con menos orientación futura de la que los mercados estaban acostumbrados, cada palabra del nuevo presidente de la Fed podría convertirse en una fuente de volatilidad mientras los inversores intentaban adivinar los próximos movimientos.

Por ahora, el bitcoin había caído 0,4% hasta 66.239,95 dólares, y el ether perdía 1,3% a 1.791,64 dólares. El rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años se mantenía prácticamente sin cambios en 4,48%. Los mercados estaban en una pausa, esperando, evaluando si el acuerdo con Irán era el comienzo de algo más estable o solo un respiro temporal antes de la próxima tormenta.

Los mercados tardarán en estabilizarse, el tráfico por el estrecho de Ormuz tardará en normalizarse y será necesario reponer las existencias
— Economistas del ANZ Bank, incluyendo Matthew Galt
Estamos observando de cerca cómo Warsh plantea el equilibrio entre el crecimiento y la inflación, así como cualquier cambio que indique en la comunicación de la Fed
— Estrategas del BlackRock Investment Institute, incluyendo Jean Boivin y Wei Li
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué un acuerdo entre Estados Unidos e Irán sobre una ruta marítima mueve tanto los mercados globales?

Model

Porque el estrecho de Ormuz es el cuello de botella del mundo. Por ahí pasa aproximadamente un tercio del petróleo que se comercia por mar. Cuando hay tensión geopolítica, los precios suben porque nadie sabe si el tráfico seguirá fluyendo. Un acuerdo significa que el petróleo vuelve a fluir, los precios bajan, y eso reduce la presión inflacionaria que los bancos centrales han estado combatiendo.

Inventor

Pero el acuerdo apenas mueve las bolsas asiáticas. ¿No debería ser más dramático?

Model

Exactamente. Los mercados son escépticos. Saben que los acuerdos geopolíticos son frágiles. Además, hay un problema práctico: aunque el estrecho se abra mañana, el tráfico no se normaliza de la noche a la mañana. Las existencias de petróleo están bajas, los barcos necesitan tiempo para reorganizarse. Los analistas dicen que esto tomará semanas o meses.

Inventor

Entonces, ¿por qué los bancos centrales importan tanto esta semana?

Model

Porque la inflación sigue siendo el problema real. El acuerdo reduce una fuente de presión inflacionaria, pero no la elimina. Los bancos centrales necesitan saber si pueden empezar a relajarse o si deben mantener las tasas altas. La Fed, el Banco de Japón, el Banco de la Reserva de Australia, todos están decidiendo esta semana. Si se equivocan, pueden desatar inflación o provocar una recesión.

Inventor

¿Qué hace diferente a Kevin Warsh como nuevo presidente de la Fed?

Model

Que nadie sabe exactamente cómo va a comunicar sus decisiones. Los mercados están acostumbrados a leer entre líneas de la Fed, a buscar pistas sobre dónde irán las tasas. Warsh podría cambiar esa dinámica. Si es menos predecible, los mercados se vuelven más volátiles porque los inversores no pueden anticipar los movimientos.

Inventor

¿Entonces el acuerdo con Irán es bueno o malo para los inversores?

Model

Es ambiguo. Bueno porque reduce la incertidumbre geopolítica y la inflación. Malo porque introduce una nueva variable: ¿durará el acuerdo? Los inversores están en una posición incómoda. Quieren creer que es real, pero saben que puede colapsar. Mientras tanto, tienen que lidiar con decisiones de bancos centrales que podrían ser impredecibles.

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