En la madrugada del miércoles, los mercados asiáticos avanzaban con cautela mientras el mundo financiero aguardaba un dato que trasciende los números: el índice de precios al consumidor de Estados Unidos, capaz de redefinir el rumbo de la política monetaria global. El petróleo, fiel termómetro de la tensión geopolítica, extendía su racha alcista por sexta jornada consecutiva, pero con pasos medidos, como quien camina sobre terreno incierto entre diplomacia y conflicto. La tecnología, en cambio, avanzaba sin dudas, recordando que la inteligencia artificial sigue siendo el motor más confiable de