En algún lugar de Escondido, un trozo de papel guarda en silencio una fortuna de un millón y medio de dólares que su dueño aún no ha reclamado. La ley de California concede 180 días para que un ganador se presente; ese plazo vence el 20 de agosto, y con él, la posibilidad de que una vida cambie de rumbo. Si nadie aparece a tiempo, el dinero no se perderá del todo: fluirá hacia las escuelas públicas del estado, recordándonos que incluso el olvido puede tener consecuencias útiles.