En el corazón de una noche porteña, Boca Juniors y Estudiantes de La Plata se encuentran obligados a disputar su partido en una cancha prestada, porque el propio césped de la Bombonera ya no puede sostener el peso del juego. Es una imagen que habla de algo más que infraestructura: un club histórico que busca su rumbo en medio de resultados adversos, un escándalo judicial que roza a uno de sus jugadores, y un rival que llega con la confianza renovada de una goleada reciente. El fútbol, como siempre, sigue su marcha aunque el suelo tiemble bajo los pies.