En un agosto que promete turbulencia, BlackRock recuerda que la volatilidad no es el fin del camino, sino el terreno donde se forjan las oportunidades. La firma identifica tres fuerzas que reconfiguran los mercados globales —el petróleo, las ganancias de la inteligencia artificial y la revalorización de la deuda soberana— y señala que el mundo ha pasado de perseguir eficiencia a construir resiliencia. En ese giro histórico, los cuellos de botella de la IA en Estados Unidos emergen como el epicentro de una nueva geografía del capital.