En el cruce entre la infraestructura y la adopción humana, Bizum Pay ha desplegado su tecnología en más de 1,6 millones de datáfonos españoles, pero la presencia técnica no equivale a presencia real en la vida cotidiana. El servicio de pago presencial, lanzado en julio con retraso y sin cifras públicas de uso, aguarda septiembre como el momento en que la promesa podría convertirse en práctica. España, que ya confió en Bizum para transformar las transferencias entre personas, enfrenta ahora la pregunta más difícil: si una herramienta está disponible pero nadie la activa, ¿existe realmente?