Desde Palma, el bioquímico Iván Silió persigue una de las preguntas más antiguas de la medicina: si es posible envejecer sin que el cuerpo se derrumbe. Su respuesta toma la forma de un fármaco diseñado para activar la proteína AMPK, desencadenando una limpieza celular profunda que podría frenar el Alzheimer, el Parkinson y ciertos cánceres con un solo compuesto. Los resultados preliminares en el Hospital del Mar apuntan en la dirección correcta, pero entre la promesa científica y los ensayos clínicos en humanos se interpone un millón de euros que aún no tiene.