En un momento en que el dinero fluye cada vez más a través de pantallas y códigos, el Banco Central de Chile ha reconocido que el crecimiento no basta si los sistemas no pueden comunicarse entre sí. Con 435 operaciones digitales por persona al año y una expansión del 15% en doce meses, la autoridad monetaria ha trazado una hoja de ruta para los próximos dieciocho meses que busca convertir la velocidad del cambio en arquitectura duradera: estándares comunes, regulación para stablecoins y nuevas reglas para el prepago. Es la diferencia entre un ecosistema que crece y uno que madura.