En un momento en que la inteligencia artificial deja de ser promesa para convertirse en infraestructura, BBVA ha reunido a casi 4.000 personas bajo una nueva dirección global que reporta directamente a su presidente, señalando que la era de los experimentos ha cedido paso a la de la industrialización. El banco español no solo distribuye herramientas entre sus más de 127.000 empleados, sino que reordena su arquitectura interna para competir y sobrevivir en un entorno donde los propios modelos de IA pueden detectar vulnerabilidades bancarias en minutos. La transformación ocurre bajo la mirada at