CEOs del país: 96% ve riesgo político crítico en decisiones de inversión

Los conflictos sociales afectan significativamente operaciones empresariales, especialmente en regiones del sur, impactando empleo y actividad económica formal.
Puedes dialogar tres años y no llegar a nada
Un ejecutivo explica por qué los empresarios priorizan orden y acción concreta sobre diálogo ciudadano.

En un país donde la crisis política ha dejado de ser ruido de fondo para convertirse en amenaza operativa, los líderes empresariales peruanos revelan una tensión profunda: confían en sus propios negocios pero desconfían del entorno que los rodea. El primer barómetro mensual de CEOs de las 2,500 empresas más grandes del Perú muestra que el 96% considera el riesgo político un factor crítico para sus decisiones de inversión, mientras el 47% planea invertir menos en 2023. Es el retrato de un sector que pide orden y reactivación, pero que ya ha comenzado a retirar sus fichas del tablero.

  • El 96% de los CEOs encuestados califica el riesgo político como muy o algo importante al decidir inversiones, una cifra que refleja cuánto han penetrado los conflictos sociales en la toma de decisiones empresariales.
  • Las protestas en el sur del país no son percibidas como fenómenos lejanos: el 93% de los ejecutivos afirma que los conflictos sociales afectan mucho o algo el desempeño de sus operaciones.
  • Los CEOs priorizan la reactivación económica y el adelanto de elecciones por encima del diálogo ciudadano, divergiendo de las preferencias del resto de la población y revelando una visión centrada en el orden y la acción concreta.
  • Existe una contradicción llamativa en los datos: los mismos ejecutivos que proyectan un crecimiento propio del 7.4% anticipan que el 47% de sus empresas reducirá inversiones, una señal de que el optimismo individual no se traduce en apuesta colectiva por el país.
  • Economistas como Elmer Cuba advierten que las proyecciones de crecimiento empresarial podrían estar infladas por un sesgo cognitivo o por no descontar la inflación, mientras las cifras de inversión cuentan una historia más sombría.

El primer barómetro mensual de ejecutivos elaborado por Gestión e Ipsos Perú captura el estado de ánimo de quienes dirigen las 2,500 empresas más grandes del país. El diagnóstico es contundente: nueve de cada diez gerentes generales consideran el riesgo político un factor crítico en sus decisiones de inversión, y el 93% afirma que los conflictos sociales afectan de manera significativa sus operaciones. Las protestas, especialmente intensas en el sur, han dejado de ser un problema político abstracto para convertirse en una amenaza concreta sobre el funcionamiento del sector formal.

Cuando se les preguntó qué debería priorizar el gobierno, los ejecutivos colocaron la reactivación económica y la generación de empleo en segundo lugar, con 38% de apoyo, seguida del adelanto de elecciones con 34%. El diálogo ciudadano, en cambio, apenas alcanzó el 26%. Elmer Cuba, de Macroconsult, lo interpreta como una preferencia por resultados tangibles sobre procesos abiertos. Alberto Arispe, de Kallpa SAB, va más lejos: para él, quien viola la ley debe enfrentar consecuencias, y el derecho a protestar no puede confundirse con el derecho a quebrantar el orden.

Los números, sin embargo, encierran una paradoja. Los mismos CEOs que describen un entorno macroeconómico sombrío proyectan que sus propias empresas crecerán al 7.4% en 2023, muy por encima de la proyección oficial del PBI de 1.7%. Cuba atribuye esta brecha a un sesgo cognitivo: pesimismo para el país, optimismo para el negocio propio. Arispe reconoce que la cifra parece elevada, aunque señala que la minería activa y los precios del cobre podrían sostener al sector.

Pero la señal más reveladora llega al final: el 47% de los gerentes generales anticipa reducir sus inversiones en 2023. Esa cifra, consistente con las proyecciones negativas del Banco Central de Reserva, contradice el optimismo declarado y sugiere que, más allá del discurso sobre orden y reactivación, las decisiones reales apuntan a tiempos más difíciles.

Un nuevo barómetro de ejecutivos que acaba de lanzarse este mes captura el pulso de quienes dirigen las 2,500 empresas más grandes del país. Lo que revela es un retrato de empresarios en estado de alerta: nueve de cada diez consideran que el riesgo político es un factor crítico —muy importante o algo importante— cuando deciden dónde y cuánto invertir. Esa cifra del 96% no es un matiz. Es una declaración de que la crisis social que atraviesa el país ha penetrado profundamente en las salas de juntas.

La encuesta, que Gestión e Ipsos Perú publicarán cada mes, también preguntó directamente cuánto afectan los conflictos sociales al desempeño empresarial. El 53% respondió que afectan mucho. Otro 40% dijo que afectan algo. Sumados, alcanzan el 93%. Los números hablan de un sector que no ve estos conflictos como ruido de fondo, sino como una amenaza operativa real. Las protestas han sido especialmente intensas en el sur del país, y para cualquier empresa grande que venda en todo el territorio nacional, el impacto es tangible.

Cuando se les preguntó qué debería priorizar el gobierno, los ejecutivos fueron claros en su orden de preferencias. La reactivación económica y la generación de empleo ocupan el segundo lugar, con el 38% de apoyo. El adelanto de elecciones llega tercero, con el 34%. El diálogo ciudadano, en cambio, aparece recién en sexto lugar, con apenas el 26%. Esa jerarquía revela algo importante sobre cómo piensa este sector: prefiere el orden y la acción concreta a la conversación abierta. Elmer Cuba, socio de Macroconsult, lo resume así: el empresariado busca que las cosas funcionen, que avancen, que crezcan. El diálogo es una palabra que los políticos aman, pero no es algo tangible. Se puede dialogar durante años sin llegar a ningún lado.

Alberto Arispe, gerente general de Kallpa SAB, va más lejos. Para él, la prioridad es clara: si alguien viola la ley, debe ser detenido, juzgado y encarcelado. La gente tiene derecho a protestar, dice, pero no a quebrantar la ley. Esa postura contrasta con lo que prefiere el resto de la población, que según las encuestas favorece el adelanto de elecciones por sobre otras medidas. Los ejecutivos, en cambio, ven en eso una solución menos urgente que restaurar el orden y reactivar la economía.

Pero hay una contradicción interesante en los números. Mientras el pesimismo sobre la economía nacional es profundo, los gerentes generales proyectan que sus propias empresas crecerán al 7.4% en 2023, muy por encima de la proyección oficial del PBI de apenas 1.7%. Cuba lo llama un sesgo cognitivo: soy pesimista para el país, pero optimista para mi negocio. O quizá, sugiere, están calculando en términos nominales sin descontar la inflación. Arispe coincide en que la cifra parece alta, aunque reconoce que si la minería se mantiene activa y los precios del cobre permanecen elevados, eso podría sostener al sector formal. Él espera que Kallpa crezca al 10%, pero porque realiza operaciones en el extranjero, donde las grandes fortunas podrían reubicarse si las condiciones locales empeoran.

Lo más revelador, sin embargo, es que el 47% de los gerentes generales anticipa que invertirá menos en 2023. Eso no es optimismo. Es una señal de que, más allá de las proyecciones de crecimiento empresarial, hay una expectativa de inversión negativa. Cuba señala que esa cifra es consistente con las proyecciones del Banco Central de Reserva a doce meses, que también están en territorio negativo. Los empresarios hablan de orden, de reactivación, de empleo. Pero sus decisiones de inversión cuentan una historia diferente: esperan tiempos más difíciles por delante.

El empresario busca hacer cosas, avanzar, crecer. Diálogo es una palabra que les gusta a los políticos, pero no es algo concreto
— Alberto Arispe, gerente general de Kallpa SAB
Los conflictos han sido fuertes en el sur. Si tu empresa es grande y vende en todo el Perú, definitivamente te ha afectado
— Elmer Cuba, socio de Macroconsult
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué un ejecutivo dice que su empresa crecerá al 7.4% cuando la economía nacional apenas crece al 1.7%?

Model

Hay varias explicaciones. Una es que simplemente creen que su negocio es mejor que el promedio, que tienen ventajas competitivas. Otra es que algunos están proyectando en términos nominales, sin restar la inflación. Y una tercera es que sectores como la minería, que representa a muchas de estas grandes empresas, tiene dinámicas diferentes al resto de la economía.

Inventor

Pero entonces, ¿por qué el 47% planea invertir menos?

Model

Porque la proyección de crecimiento y la decisión de invertir son cosas distintas. Puedes creer que tu empresa crecerá, pero si ves riesgo político, si ves conflictos sociales que afectan operaciones, decides no arriesgar capital nuevo. Es prudencia.

Inventor

¿Qué significa que el diálogo ciudadano esté en sexto lugar?

Model

Significa que para este sector, la solución no pasa por sentarse a hablar. Pasa por restaurar el orden, por que se cumpla la ley, por que haya estabilidad. El diálogo es visto como algo lento, impreciso, sin resultados concretos.

Inventor

¿Eso no es peligroso?

Model

Depende de cómo lo mires. Para el empresario, es pragmático. Para la sociedad en general, que según las encuestas prefiere adelantar elecciones, puede ser un desajuste importante. Hay dos visiones de cómo resolver la crisis, y no están alineadas.

Inventor

¿Qué pasa si los conflictos sociales continúan?

Model

Entonces esas proyecciones de crecimiento del 7.4% se desmorona. Y la inversión negativa que ya anticipan se profundiza. El sector formal, que es donde se genera empleo formal, se contrae. Y eso afecta a toda la economía.

Contáctanos FAQ