Barcelona no solo acoge a quienes viajan por negocios: los convoca, los contiene y los conecta bajo un mismo techo. En 2026, la ciudad ha escalado hasta el segundo puesto europeo y el tercero mundial en los rankings de turismo corporativo, un reconocimiento que refleja décadas de inversión en infraestructura, conectividad y ahora, en una hotelería que entiende que el trabajo moderno no termina al salir de la sala de reuniones. La transformación del Hilton Barcelona, con sus 1.800 metros cuadrados de espacios versátiles y su propuesta gastronómica propia, es el símbolo más visible de una ciudad