En un gesto de confianza cautelosa, el Banco Central de Brasil redujo por cuarta vez consecutiva su tasa de referencia Selic, llevándola de 14,25% a 14% anual. La decisión refleja un equilibrio delicado entre aliviar una economía que cargó durante casi un año con tasas en máximos de dos décadas y mantener la guardia ante una inflación que aún no cede del todo. En un mundo donde los conflictos lejanos y la volatilidad de las materias primas alcanzan a las economías emergentes, Brasil avanza con paso medido hacia la normalización monetaria.