Están pagando esa gasolina con oro de sangre, sin contratación y sin aprobación
Durante décadas, Venezuela acumuló cientos de toneladas de oro como símbolo de su riqueza petrolera; hoy, ese patrimonio se ha reducido a 86 toneladas, el nivel más bajo en medio siglo. El régimen de Nicolás Maduro, asfixiado por sanciones internacionales y el colapso de su industria petrolera, ha convertido las bóvedas del Banco Central en una caja de emergencia, intercambiando lingotes por gasolina iraní y divisas de supervivencia. Lo que se pierde no es solo metal: es la capacidad futura de un Estado para proteger a su población.
- Las reservas de oro del Banco Central de Venezuela cayeron de 105 a 86 toneladas en apenas un año, marcando el nivel más bajo en cinco décadas y acelerándose peligrosamente en la segunda mitad de 2020.
- El régimen confirmó, a través de un general iraní, que nueve toneladas de oro —unos 500 millones de dólares— viajaron en aviones a Teherán como pago por gasolina, en una transacción denunciada como inconstitucional y sin aprobación parlamentaria.
- Una red internacional de destinos —Turquía, Irán, Emiratos Árabes Unidos, Uganda y posiblemente bancos europeos— revela que el oro venezolano circula como moneda de cambio para sostener un gobierno aislado del sistema financiero global.
- Estados Unidos ha sancionado el comercio de oro venezolano y empresas como la Royal Canadian Mint han suspendido compras vinculadas a la minería ilegal controlada por el régimen, estrechando aún más los canales disponibles.
- Mientras las reservas se evaporan sin explicación pública, la población venezolana enfrenta escasez de medicinas, combustible y alimentos, pagando el costo humano de un saqueo que nadie ha rendido cuentas.
En diciembre de 2020, el Banco Central de Venezuela registró 86 toneladas de oro en sus bóvedas, la cifra más baja en cincuenta años. Doce meses antes guardaba 105 toneladas, y la caída se aceleró notablemente en la segunda mitad del año. Aunque el valor nominal de las reservas subió levemente —de 4.993 a 5.053 millones de dólares— eso se debió únicamente al alza del precio internacional del metal, no a una recuperación real del activo físico.
Venezuela llegó a acumular más de 300 toneladas de oro. El declive comenzó entre 2015 y 2017, cuando el gobierno chavista empezó a usar los lingotes como garantía para préstamos internacionales. Desde 2018, la salida se volvió constante y silenciosa: las autoridades nunca explicaron públicamente adónde fueron los lingotes ni qué se obtuvo a cambio.
La respuesta llegó, paradójicamente, desde Teherán. En septiembre de 2020, el mayor general Yahya Safavi, de la Guardia Revolucionaria Islámica, confirmó sin ambages que Venezuela había pagado gasolina iraní con oro transportado en aviones. Según registros de funcionarios venezolanos, en mayo de ese año salieron nueve toneladas rumbo a Irán. Juan Guaidó lo calificó de 'oro de sangre', entregado sin contrato ni aprobación del Parlamento.
El patrón se repite con otros socios: Turquía, Emiratos Árabes Unidos, Uganda y, según reportes suizos, posiblemente bancos europeos. En diciembre de 2020, una fuente reveló que oro de la estatal Minerven era enviado a Cabo Verde, aparentemente vinculado a gestiones por la liberación del empresario Alex Saab. La minería ilegal en el sur del país, controlada por mafias aliadas al régimen, también alimenta esta red: la Royal Canadian Mint suspendió compras de una empresa guyanense al descubrir su conexión con esa extracción.
Estados Unidos ha sancionado el comercio de oro venezolano. La Unión Europea ha bloqueado ventas de armas y sancionado funcionarios, pero aún no actúa directamente sobre el oro. Lo que queda claro es que el patrimonio acumulado de una nación se está liquidando para mantener vivo un régimen, mientras su población espera medicinas, combustible y alimentos que no llegan.
En diciembre de 2020, el Banco Central de Venezuela reportó que sus reservas de oro monetario habían caído a 86 toneladas, la cifra más baja registrada en medio siglo. Doce meses antes, en diciembre de 2019, esas mismas bóvedas contenían 105 toneladas. La caída acelerada ocurrió en la segunda mitad del año, cuando salieron lingotes de forma más rápida de lo que había sucedido en los primeros seis meses, cuando la pérdida fue de siete toneladas.
El régimen de Nicolás Maduro enfrenta una crisis de liquidez sin precedentes. La producción petrolera se ha desplomado, las sanciones estadounidenses asfixian las transacciones internacionales, y el país necesita divisas para importar combustible, alimentos y medicinas. Ante esta urgencia, el gobierno ha convertido el oro del Banco Central en su principal fuente de financiamiento. Aunque el valor nominal de las reservas subió ligeramente entre junio y diciembre de 2020 —pasó de 4.993 millones de dólares a 5.053 millones— esto se debió únicamente al aumento del precio internacional del metal, no a una recuperación de las toneladas físicas.
La historia de estas reservas es la historia de un activo que se esfumó. Hace décadas, Venezuela acumulaba más de 300 toneladas de oro. Entre 2015 y 2017, bajo el gobierno chavista, las autoridades comenzaron a usar los lingotes como garantía para obtener préstamos de bancos internacionales. Algunos fueron recuperados, otros se perdieron en los canjes. Desde 2018, el declive se volvió constante. Las autoridades nunca han explicado públicamente adónde fueron los lingotes ni qué se obtuvo a cambio.
En septiembre de 2020, el propio régimen iraní confirmó lo que analistas y gobiernos opositores llevaban meses denunciando: Venezuela había pagado gasolina iraní con oro. Yahya Safavi, mayor general de la Guardia Revolucionaria Islámica, lo dijo sin rodeos durante una ceremonia en Teherán: "Le dimos gasolina a Venezuela y recibimos lingotes de oro que trajimos en aviones a Irán para evitar cualquier incidente durante el tránsito". En mayo de 2020, según registros de funcionarios venezolanos, nueve toneladas de oro —equivalentes a unos 500 millones de dólares— fueron cargadas en aviones rumbo a Teherán. Juan Guaidó, reconocido por varios gobiernos como presidente interino, denunció la transacción como un saqueo: "Están pagando esa gasolina con oro de sangre, sin contratación y sin aprobación del Parlamento nacional".
El comercio de oro se ha convertido en una red internacional de financiamiento del régimen. Turquía, Irán, los Emiratos Árabes Unidos y Uganda son destinos confirmados. En febrero de 2020, reportes suizos sugirieron que bancos europeos también participaban en el movimiento de estos fondos, con sospechas de lavado de dinero. En diciembre de 2020, una fuente anónima reveló a Infobea que oro de la empresa estatal Minerven era enviado a Cabo Verde, donde se encuentra detenido Alex Saab, un empresario colombiano cercano a Maduro, aparentemente como parte de gestiones para su liberación.
La minería ilegal de oro en el sur de Venezuela, controlada por distintas mafias y aprovechada por el régimen para obtener divisas, ha generado reacciones internacionales. La Royal Canadian Mint Company, la empresa que acuña las monedas oficiales de Canadá, suspendió sus compras de oro de una empresa guyanense tras descubrir que estaba vinculada a la minería ilegal venezolana. La decisión llegó después de que la London Bullion Mark Association, el mercado mayorista de lingotes de Londres, presentara una queja.
Estados Unidos ha impuesto sanciones específicas sobre el comercio de oro venezolano, mientras que la Unión Europea ha sancionado a funcionarios y bloqueado ventas de armas pero aún no tiene prohibiciones directas sobre el oro. Lo que está claro es que las reservas que alguna vez representaban la riqueza acumulada de una nación petrolera ahora se están convirtiendo en efectivo para mantener a flote un régimen internacional aislado, mientras la población carece de medicinas, combustible y alimentos.
Citas Notables
Le dimos gasolina a Venezuela y recibimos lingotes de oro que trajimos en aviones a Irán para evitar cualquier incidente durante el tránsito— Yahya Safavi, mayor general de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán
Están pagando esa gasolina con oro de sangre, sin contratación y sin aprobación del Parlamento nacional— Juan Guaidó, presidente interino reconocido por varios gobiernos
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué el oro del Banco Central es tan importante para entender lo que está pasando en Venezuela ahora?
Porque es el último activo tangible que le queda al régimen. Cuando el petróleo se agotó y las sanciones llegaron, el oro se convirtió en la única moneda que otros países aceptaban. Es dinero en efectivo cuando todo lo demás está congelado.
¿Y cómo se justifica vender 19 toneladas en un año sin explicación pública?
No se justifica. El Banco Central simplemente reporta los números en sus balances, pero nunca dice adónde fue cada lingote ni qué se recibió a cambio. Es una caja negra.
El hecho de que Irán lo confirmara públicamente parece raro. ¿Por qué lo haría?
Porque para Irán no hay secreto que guardar. Ellos ya están sancionados, ya están aislados. Admitir que recibió oro de Venezuela es casi un acto de solidaridad entre dos regímenes bajo presión.
¿Qué significa que empresas canadienses y suizas estén involucradas?
Significa que aunque Estados Unidos sanciona el oro venezolano, el sistema financiero internacional sigue siendo poroso. El oro se mueve a través de terceros, se lava en mercados que no tienen prohibiciones claras. Es un juego de geografía y lagunas legales.
¿Qué pasa cuando se acabe el oro?
Esa es la pregunta que nadie quiere responder. A este ritmo, en unos años no habrá nada. Y entonces el régimen tendrá que encontrar otra fuente de financiamiento, o colapsar.