A miles de metros sobre el Atlántico, un artefacto de broma activado sin intención puso en tensión la delgada frontera entre el descuido y el peligro real. Meses después, Avianca y el influencer colombiano Yeferson Cossio —con doce millones de seguidores— cerraron el episodio no con un castigo punitivo, sino con un acuerdo de justicia restaurativa que incluye disculpas formales y una prohibición de dos años para usar la aerolínea. El caso recuerda que los espacios compartidos en el aire exigen una responsabilidad distinta a la de tierra firme.