En los márgenes de la percepción humana, donde la velocidad convierte la materia en niebla, investigadores de la Universidad Northwestern presentaron en Sídney un dron de treinta gramos capaz de volverse invisible simplemente girando veinticinco veces por segundo. Phantom Twist no recurre a materiales exóticos ni a electrónica de camuflaje, sino a un principio óptico tan antiguo como las aspas de un ventilador: lo que se mueve demasiado rápido deja de existir para el ojo. Es una invención que no sabe todavía para qué sirve, pero que demuestra que la invisibilidad puede ser una cuestión de ritm