Ya es suficiente, dijo el alcalde mientras la ciudad se cerraba
El atacante, de unos treinta años, irrumpió armado con cuchillo en la basílica Notre-Dame alrededor de las 09:00 horas, matando a dos personas dentro del templo y una tercera que logró huir pero murió poco después. El ataque se produce en contexto de tensión religiosa tras la decapitación del profesor Samuel Paty hace dos semanas por mostrar caricaturas del profeta Mahoma en clase, y coincide con el juicio por el atentado a Charlie Hebdo.
- Tres personas asesinadas en la basílica Notre-Dame de Niza el 29 de octubre de 2020
- El atacante, de unos treinta años, irrumpió armado con cuchillo alrededor de las 09:00 horas
- El ataque ocurre trece días después de la decapitación del profesor Samuel Paty
- Francia elevó el nivel de alerta nacional a 'urgencia atentado', máxima vigilancia
- Niza fue blanco de un ataque yihadista el 14 de julio de 2016 que dejó 86 muertos
Tres personas fueron asesinadas en un ataque con cuchillo en la basílica Notre-Dame de Niza, Francia. El incidente ocurre dos semanas después del asesinato del profesor Samuel Paty y eleva el nivel de alerta nacional a máxima vigilancia.
A jueves por la mañana, mientras Francia aún procesaba el asesinato de un profesor hace apenas dos semanas, un hombre de aproximadamente treinta años entró en la basílica Notre-Dame de Niza armado con un cuchillo. Eran las nueve de la mañana cuando irrumpió en el templo ubicado en el corazón de esta ciudad de la Riviera Francesa. Tres personas murieron en los minutos que siguieron. Dos de ellas cayeron dentro de la basílica. La tercera logró escapar hacia un bar vecino, pero sus heridas eran demasiado graves y murió poco después. Al menos una de las víctimas fue degollada.
El atacante fue herido durante la intervención policial y trasladado al hospital. Según el alcalde de Niza, Christian Estrosi, gritó "Alá Akbar" varias veces durante el ataque. La policía acordonó inmediatamente la zona. Los artificieros llegaron al lugar y se escucharon varias detonaciones atribuidas a sus operaciones. Daniel Conilh, camarero del Grand Café de Lyon situado a cincuenta metros de la basílica, presenció el caos que siguió. "Todos salimos corriendo, hubo disparos", contó a la agencia AFP. Una mujer que había estado dentro de la iglesia llegó corriendo al café gritando que había un atacante con cuchillo, que habría disparos, que había gente muerta. Alrededor de las 9:10 de la mañana, decenas de vehículos policiales y de bomberos rodearon el área. Los disparos continuaron durante varios minutos.
Este ataque ocurría menos de dos semanas después de que Samuel Paty, un profesor de una pequeña localidad a cincuenta kilómetros de París, fuera asesinado por decapitación. Su crimen: haber mostrado en clase caricaturas del profeta Mahoma. La tensión religiosa en Francia estaba en su punto más alto. El semanario satírico Charlie Hebdo, que había sido blanco de un ataque yihadista en 2015 que dejó doce muertos, acababa de volver a publicar esas mismas caricaturas coincidiendo con la apertura del juicio por ese atentado anterior. El país estaba bajo una presión emocional y política inmensa.
La reacción fue inmediata y severa. El primer ministro Jean Castex abandonó la Asamblea Nacional donde debatía un nuevo confinamiento nacional. Describió el ataque como "cobarde" y "salvaje". El gobierno francés elevó el nivel de alerta nacional a "urgencia atentado", el estado de vigilancia máxima. El Vaticano condenó el ataque. Los diputados franceses observaron un minuto de silencio. El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, escribió que toda Europa estaba con Francia.
El alcalde Estrosi fue directo al lugar del ataque. Su mensaje fue contundente: Francia debe actuar para "eliminar el islamofascismo". Pidió que todas las iglesias de la ciudad sean puestas bajo vigilancia policial o cerradas. "Ya es suficiente", dijo. La Conferencia de Obispos de Francia describió el ataque como "incalificable" y advirtió que "los cristianos no deben convertirse en un símbolo a destruir". Abdallah Zekri, delegado general del Consejo Francés de la Fe Musulmana, condenó enérgicamente lo que llamó "la cobardía de este acto contra personas inocentes".
La fiscalía antiterrorista francesa abrió una investigación formal por "asesinato e intento de asesinato vinculado a una empresa terrorista" y "conspiración criminal terrorista". El ministro del Interior, Gérald Darmanin, anunció una reunión de crisis en la que participaría el presidente Emmanuel Macron antes de viajar a Niza por la tarde.
Niza no era ajena a la violencia de este tipo. Hace cuatro años, el 14 de julio de 2016, un hombre arrolló deliberadamente un camión contra una multitud que celebraba el Día de la Bastilla, la fiesta nacional francesa. Ochenta y seis personas murieron en ese ataque. Francia ha sido azotada por atentados terroristas de alto impacto desde 2015, cuando el ataque a Charlie Hebdo mató a doce personas. El 13 de noviembre de ese mismo año, un comando yihadista perpetró ataques coordinados en París que dejaron ciento treinta muertos. Ahora, cinco años después, el país enfrentaba nuevamente la realidad de que la violencia extremista seguía siendo una amenaza constante.
Citas Notables
Todos salimos corriendo, hubo disparos. Una señora vino directamente de la iglesia y nos dijo 'corran, corran hay alguien que atacó, va a haber disparos, hay gente muerta'— Daniel Conilh, camarero del Grand Café de Lyon
Francia debe actuar para eliminar el islamofascismo. Ya es suficiente— Christian Estrosi, alcalde de Niza
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué este ataque ocurre justo ahora, en este momento específico?
Porque Francia estaba en un punto de quiebre. Dos semanas antes, un profesor fue decapitado por mostrar caricaturas. Simultáneamente, Charlie Hebdo volvió a publicar esas mismas imágenes justo cuando comenzaba el juicio por el atentado anterior. Era como si todas las tensiones religiosas y políticas del país estuvieran hirviendo al mismo tiempo.
¿Qué significa que el gobierno elevara el nivel de alerta a "urgencia atentado"?
Significa vigilancia máxima en todo el país. Más policía en las calles, más controles, más presencia del estado. Es la respuesta más extrema que puede dar un gobierno democrático sin declarar un estado de emergencia formal.
El alcalde pidió cerrar todas las iglesias. ¿Eso no es una reacción exagerada?
Depende de cómo lo mires. Para él, después de ver a tres personas muertas en una iglesia, la prioridad era proteger otros espacios religiosos. Pero sí, es una medida que refleja pánico y desesperación. Muestra cuán profundo es el miedo.
¿Qué hace que este ataque sea diferente de otros actos de violencia?
La velocidad con que se conecta a narrativas más amplias. No es solo un crimen. Es visto como parte de una guerra cultural sobre religión, identidad y libertad de expresión. Eso es lo que lo convierte en terrorismo en lugar de simplemente un asesinato.
¿Qué pasa ahora con Francia?
Entra en un ciclo que ya conoce. Investigación, seguridad aumentada, debates sobre integración y religión, condenas de múltiples lados. Y la pregunta de fondo sigue sin respuesta: ¿cómo vive una sociedad con esta tensión constante?