DGT alerta: cómo proteger tu coche del calor extremo para evitar averías

El riesgo de accidente aumenta en más del veinte por ciento
Según el Ministerio del Interior, el calor extremo ralentiza reflejos y multiplica errores de conducción.

Cuando el termómetro anticipa el verano antes de tiempo, las autoridades de tráfico españolas recuerdan una verdad que el calor tiende a borrar de la memoria: la carretera no perdona la improvisación. El Ministerio del Interior y la DGT advierten que las temperaturas extremas no solo debilitan al conductor —aumentando la fatiga y reduciendo reflejos en más de un veinte por ciento— sino que también someten al vehículo a una presión silenciosa que puede convertir un viaje rutinario en una emergencia. Prepararse antes de que el calor se instale no es precaución excesiva; es el gesto mínimo de responsabilidad hacia uno mismo y hacia quienes comparten la vía.

  • El calor extremo ya está aquí en junio, semanas antes de lo esperado, y con él llega un aumento del veinte por ciento en el riesgo de accidente por fatiga al volante.
  • El peligro es doble: el cuerpo del conductor se rinde antes ante el cansancio y la somnolencia, mientras el vehículo sufre en silencio daños en batería, neumáticos, frenos y sistemas electrónicos.
  • Un reventón a cien kilómetros por hora o un motor recalentado en mitad de la autopista no son anécdotas de verano; pueden ser el desenlace de una revisión que nunca se hizo.
  • La DGT y el Ministerio del Interior han decidido adelantarse a la temporada alta con una campaña preventiva que insiste en revisar líquidos, presión de neumáticos, batería y frenos antes de que el calor se vuelva insoportable.
  • La solución existe y es accesible: una revisión metódica del vehículo puede marcar la diferencia entre llegar a destino y quedarse varado en una carretera ardiente.

Junio apenas ha comenzado y el termómetro ya anticipa lo que debería llegar en agosto. El Ministerio del Interior y la DGT han decidido adelantarse con una advertencia que se repite cada verano y que cada verano parece tomar por sorpresa a los conductores: cuando sube la temperatura, la carretera se vuelve más peligrosa. No solo por el asfalto o el calor dentro del habitáculo, sino por algo más insidioso: la fatiga que se apodera del cuerpo sin avisar.

Los datos son claros. El calor extremo eleva el riesgo de accidente en más del veinte por ciento. La fisiología explica el porqué: el cuerpo se agota antes, los reflejos se ralentizan y los errores se multiplican. El cansancio y la somnolencia figuran entre las principales causas de siniestros mortales en España, y no se resuelven con una parada rápida en gasolinera.

Pero el calor no solo ataca al conductor; también libra una batalla silenciosa contra el propio vehículo. La batería se debilita cuando el ácido interior se seca con el calor. Los neumáticos se deterioran más rápido, y un reventón a alta velocidad puede ser fatal. Los líquidos —refrigerante, anticongelante, aceite, limpiaparabrisas— son críticos para mantener el motor operativo y la visibilidad segura. Los frenos ven reducido su rendimiento con las altas temperaturas, alargando la distancia de frenado justo cuando más se necesitan. Y los sistemas electrónicos pueden fallar de formas impredecibles, dejando al conductor sin información esencial.

La recomendación es sencilla pero exige disciplina: revisar el vehículo antes de que el calor apriete. Comprobar presión de neumáticos, niveles de líquidos, estado de la batería y funcionamiento de los frenos. No es glamuroso, pero es la diferencia entre llegar a destino y quedarse varado en una carretera ardiente. El verano es largo, y el calor no perdona a quien no se prepara.

Junio apenas ha comenzado y el termómetro ya marca cifras que no deberían llegar hasta agosto. El Ministerio del Interior y la Dirección General de Tráfico han decidido no esperar a que el calor se instale definitivamente para lanzar una advertencia que cada verano se repite, pero que cada verano parece sorprender a los conductores: cuando sube la temperatura, todo se vuelve más peligroso en la carretera. No solo el asfalto que se deforma bajo los neumáticos, no solo el aire que se espesa dentro del habitáculo, sino algo más insidioso: la fatiga que se apodera del cuerpo sin que uno se dé cuenta.

Los números son contundentes. Con el calor extremo, el riesgo de sufrir un accidente aumenta en más del veinte por ciento, según datos del Ministerio del Interior. La razón es fisiológica: cuando hace mucho calor, la fatiga se instala más rápido, los reflejos se ralentizan, y los errores de conducción se multiplican. El cansancio y la somnolencia figuran entre las causas principales de los siniestros mortales en las carreteras españolas. Es un problema que no se resuelve con una parada de cinco minutos en una gasolinera.

Pero mientras la fatiga es un enemigo invisible que ataca al conductor, el calor extremo también libra una batalla silenciosa contra el vehículo mismo. La batería sufre especialmente: el ácido en su interior tiende a secarse con las temperaturas altas, debilitando su capacidad de arranque. Los neumáticos, sometidos a ese calor constante, se deterioran más rápido, lo que afecta tanto a la eficacia como a la seguridad. Un reventón o un pinchazo no son solo inconvenientes; pueden ser fatales en una autopista a cien kilómetros por hora.

La DGT insiste en que los líquidos son críticos. El refrigerante y el anticongelante mantienen el motor a una temperatura operativa segura, y sin ellos, el calor extremo puede provocar averías graves que dejan el coche varado en mitad de la carretera. El aceite también requiere atención, al igual que el líquido del limpiaparabrisas, que en verano no es un lujo sino una necesidad: los insectos y la suciedad que se adhieren al parabrisas pueden reducir la visibilidad de forma peligrosa.

Los frenos merecen una mención especial. Con temperaturas altas, su rendimiento puede disminuir, lo que significa que la distancia de frenado se alarga en el momento en que más se necesita que funcionen correctamente. Y luego están los sistemas electrónicos: pantallas, cuadros digitales, sistemas de infoentretenimiento. El calor puede afectarlos de formas impredecibles, dejando al conductor sin información crucial o sin acceso a funciones de seguridad.

La recomendación es simple pero exige disciplina: revisar el vehículo antes de que el calor se vuelva insoportable. Comprobar la presión de los neumáticos, verificar los niveles de todos los líquidos, inspeccionar la batería, revisar los frenos. No es glamuroso, no es emocionante, pero es la diferencia entre llegar a destino sin problemas y quedarse varado en una carretera ardiente, o peor aún, entre un viaje seguro y un accidente que pudo haberse evitado. El verano es largo, y el calor no perdona a quien no se prepara.

Con las altas temperaturas, la fatiga aumenta, los reflejos disminuyen y cometemos más errores en la conducción
— DGT
Con fatiga, el riesgo de sufrir un accidente al volante aumenta en más del 20%
— Ministerio del Interior
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué el calor afecta tanto a la conducción si el aire acondicionado mantiene el interior fresco?

Model

El aire acondicionado enfría el habitáculo, pero no puede combatir lo que el calor hace al cuerpo humano a nivel fisiológico. La deshidratación, la fatiga muscular, la ralentización de los reflejos: eso ocurre incluso en un coche frío. Es como si el calor exterior penetrara de todas formas.

Inventor

Entonces el problema no es solo mecánico, sino también biológico.

Model

Exactamente. Por eso la DGT habla de fatiga al volante como una causa principal de accidentes. Un coche puede estar en perfecto estado, pero si el conductor está agotado, todo se desmorona.

Inventor

¿Y por qué la batería es tan vulnerable? Parece un componente robusto.

Model

El ácido que hay dentro se seca con el calor. Cuando el ácido se seca, la batería pierde capacidad. Es como si el calor le robara su esencia química. Un día arranca sin problemas, al siguiente no arranca.

Inventor

¿Hay algo que la gente olvide revisar más que otras cosas?

Model

El líquido refrigerante. La gente ve que el coche funciona y asume que está bien. Pero si ese líquido baja demasiado o se degrada, el motor puede sobrecalentarse de repente, y eso sí es una avería grave.

Inventor

¿Cuánto tiempo lleva hacer una revisión preventiva?

Model

Una o dos horas en un taller, menos si lo haces tú mismo y sabes qué buscar. Es poco tiempo comparado con quedarse varado en una carretera en pleno julio.

Inventor

¿Hay algún mes en particular donde los accidentes por calor aumentan más?

Model

Julio y agosto son los peores, cuando el calor es más intenso y la gente viaja más. Pero como ves, la DGT está alertando ya en junio, porque el calor no espera a que llegue el verano oficial.

Contact Us FAQ