En Panamá, el Estado abrió una puerta que nadie cruzó: ninguna empresa respondió al llamado para convertirse en el tercer operador de telefonía móvil del país. La Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (ASEP) se enfrenta ahora a la pregunta que toda convocatoria desierta plantea — ¿qué condiciones hacen que un mercado permanezca cerrado incluso cuando se le invita a abrirse? La institución evalúa si relanzar el proceso puede cambiar esa respuesta.