En un momento en que el crimen organizado y el terrorismo desafían los marcos jurídicos tradicionales, el Gobierno chileno propone una figura constitucional inédita: un quinto Estado de Excepción diseñado no para catástrofes ni conflictos bélicos, sino para barrios y polígonos donde el Estado ha perdido el control. La propuesta, impulsada por el ministro Arrau, abre una tensión profunda entre la eficacia del orden público y la preservación de las libertades civiles que toda democracia debe custodiar.
Arrau impulsa inédito Estado de Excepción de Seguridad Pública con interceptación sin orden judicial
La propuesta incluye restricciones a libertades civiles como toques de queda para menores y limitaciones a la movilidad y libertad de reunión en zonas focalizadas.