En las aguas que Argentina considera extensión soberana de su territorio, un buque de bandera de Vanuatu fue sorprendido extrayendo recursos que no le pertenecían. La Prefectura Naval, armada con herramientas de monitoreo electrónico, convirtió patrones de movimiento en evidencia jurídica, y el Estado respondió con una multa de $1.833 millones. Es la cuarta vez en 2026 que Argentina traza esa línea invisible en el mar y la defiende, en un momento en que su industria pesquera vive uno de sus mejores años recientes.