Una genialidad en el momento exacto fue la diferencia
En el corazón de Kansas, Argentina volvió a demostrar que los grandes equipos no se miden por cómo dominan, sino por cómo sobreviven. Ante Suiza, en los cuartos de final del Mundial 2026, la Albiceleste sufrió el empate, resistió la incertidumbre y encontró en Julián Álvarez el destello de genialidad que separa a los campeones de los demás. Con el 3-1 final, Argentina avanza a semifinales donde aguarda Inglaterra, una cita cargada de historia y de peso simbólico para el fútbol sudamericano.
- Argentina llegó a cuartos con la presión de un equipo que ya había sufrido demasiado, y Suiza amenazó con prolongar esa agonía al empatar en el minuto 67 cuando todo parecía controlado.
- La expulsión de Embolo tras una confusa revisión del VAR dejó a Suiza con diez hombres, pero Argentina no supo convertir esa ventaja numérica en gol durante el tiempo reglamentario.
- La prórroga se convirtió en una carrera contra el reloj y contra los penaltis, con Suiza replegada y Argentina buscando desesperadamente la jugada que rompiera el cerrojo.
- Julián Álvarez, silencioso hasta ese momento en el torneo, disparó desde fuera del área en el minuto 112 y el balón se clavó en la escuadra, probablemente el mejor gol del Mundial hasta la fecha.
- Lautaro Martínez sentenció el 3-1 en los últimos instantes y Argentina se instala en semifinales, donde el miércoles 15 de julio medirá fuerzas con Inglaterra a las 21:00 horas.
Argentina llegó a los cuartos de final del Mundial 2026 en Kansas con la determinación de no volver a sufrir como en rondas anteriores. El equipo de Scaloni arrancó con intensidad y Mac Allister adelantó a la Albiceleste de cabeza tras un córner de Messi antes de los diez minutos. Durante la primera mitad, Argentina adormecía el partido y Suiza apenas inquietaba.
Sin embargo, el minuto 67 lo cambió todo: Ndoye empató con un disparo raso desde la izquierda y de repente Suiza tenía el partido a su favor. Minutos después, una confusa jugada en el banquillo derivó en la expulsión de Embolo por doble amarilla tras revisión del VAR, dejando a los suizos con diez hombres. Argentina intentó aprovechar la superioridad con los ingresos de Nico González, Montiel y Lautaro, pero solo los destellos de Messi —un disparo que rozó el palo— propusieron algo diferente. El tiempo reglamentario terminó en empate.
En la prórroga, Suiza se replegó buscando los penaltis. La respuesta llegó en el minuto 112 de la mano de Julián Álvarez, quien hasta ese momento había pasado desapercibido: un derechazo potente y preciso desde fuera del área que se clavó en la escuadra de Kobel sin remedio. Fue probablemente el mejor gol del torneo. Lautaro Martínez cerró el marcador con el 3-1 cuando Suiza ya se lanzaba al ataque.
Argentina, que ya había remontado ante Cabo Verde y Egipto, sigue viva gracias a una chispa de genialidad en el momento exacto. El próximo miércoles 15 de julio, a las 21:00 horas, la Albiceleste se medirá a Inglaterra en la segunda semifinal del Mundial 2026.
Argentina ha vuelto a hacer lo que mejor sabe hacer: pelear cuando todo parece en contra. En Kansas, en los cuartos de final del Mundial 2026, la Albiceleste enfrentó a Suiza con la intención de no repetir los sufrimientos de rondas anteriores. El equipo de Scaloni salió decidido y rápido. Antes de los diez minutos, Mac Allister remató de cabeza tras un saque de esquina lanzado por Messi, y el balón se metió en la red sin posibilidad de réplica. Argentina dominaba, adormecía el partido, y Suiza apenas generaba peligro en la primera mitad. Parecía que la ventaja mínima sería suficiente para avanzar.
Pero la confianza es un enemigo traidor. En el minuto 67, Ndoye conectó un disparo raso desde el perfil izquierdo tras una buena pared con Ricardo Rodríguez, y el balón se coló en la portería de Emiliano Martínez. El empate llegó cuando Argentina menos lo esperaba, y de repente el partido se había puesto de cara para Suiza. Sin embargo, lo que sucedió cinco minutos después cambió el rumbo de todo. Una confusión de identidad en el banquillo llevó a que Paredes recibiera una tarjeta amarilla que luego fue anulada, pero el árbitro, tras consultar el VAR, expulsó a Embolo por una segunda amarilla tras simular una falta. La jugada fue insólita, pero la decisión quedó en pie: Suiza se quedó con diez hombres cuando más la necesitaba.
Argentina intentó aprovechar la superioridad numérica durante el tiempo reglamentario, pero el juego fue más de garra que de fútbol. Scaloni metió a Nico González, Gonzalo Montiel y Lautaro Martínez para asediar la portería de Kobel, pero los destellos de Messi fueron lo único que propuso algo diferente en el campo. Un disparo suyo con la derecha rozó el palo izquierdo en el descuento, pero nada más. Argentina no supo hacer valer su ventaja numérica y se fue a la prórroga con el marcador en tablas.
En los treinta minutos añadidos, Suiza se replegó completamente, buscando desesperadamente una tanda de penaltis que solo podía evitarse con una jugada de genio. Esa jugada llegó en el minuto 112, cuando Julián Álvarez, quien hasta ese momento no había dejado huella en el torneo, conectó un derechazo potentísimo desde fuera del área. El balón se fue directo a la escuadra de Kobel sin que el portero pudiera hacer nada. Fue probablemente el mejor gol del Mundial hasta la fecha, un disparo de precisión quirúrgica que rompió la resistencia suiza. Antes del pitido final, Lautaro Martínez cerró el marcador con el 3-1 cuando Suiza ya iba a por todas en busca de forzar los penaltis.
Argentina ha conseguido lo que parecía imposible hace apenas unos minutos. La Albiceleste se verá las caras con Inglaterra en la segunda semifinal del torneo el próximo miércoles 15 de julio a las 21:00 horas. Después de remontadas ante Cabo Verde y Egipto, después de sufrir contra Suiza, Argentina sigue viva en el camino hacia la final. La genialidad de Álvarez en el momento exacto fue la diferencia, la chispa que encendió el fuego cuando todo parecía apagarse.
Citas Notables
La expulsión de Embolo fue insólita, pero la decisión quedó en pie tras consultar el VAR— Iturralde González, comentarista de Carrusel Deportivo
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Cómo es posible que Argentina siga encontrando la manera de ganar cuando todo se pone en contra?
Es una combinación de mentalidad y experiencia. Han estado aquí antes, saben cómo sufrir, saben que un partido no termina hasta que termina. Pero contra Suiza fue diferente: tuvieron la expulsión, tuvieron la superioridad, y aun así casi pierden.
Entonces la expulsión de Embolo fue lo que salvó a Argentina.
No exactamente. La expulsión ayudó, claro, pero Argentina no supo aprovecharla durante noventa minutos. Fue el gol de Álvarez el que realmente los salvó. Sin ese disparo desde fuera del área, Argentina estaría eliminada ahora mismo.
¿Por qué Álvarez no había aparecido antes en el torneo?
No lo sé. Pero eso es lo que hace especial este gol. Aparece cuando nadie lo espera, cuando el partido está muerto, y dispara desde un lugar donde casi nadie dispara. Es pura genialidad.
¿Qué significa esto para el partido contra Inglaterra?
Significa que Argentina llega con confianza, pero también con cicatrices. Han sufrido demasiado. Inglaterra es otro nivel, otro tipo de rival. No será fácil.
¿Crees que Argentina puede llegar a la final?
Después de lo que acabo de ver, no descartaría nada. Pero primero tienen que pasar a Inglaterra.