Argentina completó entrenamiento liviano en Kansas tras avanzar a semifinales del Mundial

El cuerpo no necesita más intensidad. Necesita regenerarse.
Scaloni optó por un entrenamiento liviano tras 120 minutos de juego contra Suiza, priorizando la recuperación sobre la intensidad.

Tras noventa minutos que se extendieron hasta los ciento veinte, la selección argentina encontró en Kansas City no un campo de batalla sino un espacio de restauración. La victoria sobre Suiza en cuartos de final del Mundial 2026 dejó cuerpos fatigados pero espíritus intactos, y Lionel Scaloni eligió la sabiduría del descanso sobre la urgencia del trabajo. Con Romero y Paredes recuperándose sin lesiones de gravedad, Argentina se prepara para el cruce más cargado de historia posible: una semifinal contra Inglaterra en Atlanta.

  • El desgaste de 120 minutos contra Suiza se hizo visible en los cuerpos: calambres, fatiga y el peso acumulado de tres partidos intensos en poco tiempo.
  • Romero y Paredes, los dos jugadores que debieron abandonar el campo antes del final, generaban incertidumbre en el cuerpo técnico hasta que se confirmó su disponibilidad para la semifinal.
  • Scaloni apostó por la recuperación activa sobre la intensidad: gimnasio regenerativo, toques suaves en ronda y un reducido breve para no sobrecargar al plantel.
  • Kansas City, base estable del equipo durante el torneo, evitó el desgaste de un viaje post partido, dando al plantel condiciones óptimas para recuperarse.
  • Argentina tiene dos jornadas más de preparación antes de viajar a Atlanta, donde deberá enfrentar a la Inglaterra de Thomas Tuchel en la antesala de la final del mundo.

La noche del domingo encontró a la selección argentina en el césped de Kansas City con el cuerpo marcado por una victoria. Horas antes habían derrotado a Suiza 3-1 en tiempo extra, un partido de 120 minutos que dejó fatiga acumulada y calambres en varios jugadores. Scaloni lo sabía: lo que el equipo necesitaba no era intensidad sino recuperación.

El entrenamiento comenzó en el gimnasio con trabajos regenerativos y continuó en el campo con toques livianos. Los titulares del partido anterior no salieron a las canchas; los suplentes trabajaron en ronda sin exigencia. Solo Nicolás González fue regulado por precaución. Mientras esperaba a sus jugadores, Scaloni mató el tiempo con pequeños toques de pelota y luego tuvo una charla individual con el Dibu Martínez, el arquero decisivo en los penales contra los suizos.

Dos nombres concentraban la atención del cuerpo técnico: Cristian Romero, reemplazado por calambres, y Leandro Paredes, quien había dejado la cancha por fatiga a diez minutos del final. La buena noticia llegó pronto: ambos estarían disponibles para la semifinal contra la Inglaterra de Thomas Tuchel, sin lesiones que impidieran su participación.

El hecho de que Kansas City fuera la base argentina durante todo el torneo evitó el desgaste de un viaje post partido. El lunes habría una nueva práctica en el predio del Sporting Kansas City, y luego vendría el traslado a Atlanta, ciudad donde días atrás Scaloni había protagonizado una remontada memorable ante Egipto cuando el equipo perdía 0-2 con poco más de diez minutos por jugar.

Una visita de los hijos del Cholo Simeone —Giovanni y Gianluca, hermanos de Giuliano— aportó un momento de calidez a la concentración. El martes traería la actividad protocolar exigida por la FIFA: práctica abierta a la prensa, zona mixta y conferencia de Scaloni. Pero por ahora lo urgente era otro: que los cuerpos descansaran y que el equipo llegara entero a la antesala de la final.

La selección argentina pisó el césped de Kansas City el domingo por la noche con el peso de una victoria que los llevaba a semifinales. Horas antes, habían derrotado a Suiza 3-1 en tiempo extra, un partido de 120 minutos que dejó sus marcas en los cuerpos de los futbolistas. No había lesiones graves, pero sí fatiga acumulada, calambres, el desgaste que deja jugar casi dos horas bajo el calor de un estadio de cuartos de final. Lionel Scaloni sabía que necesitaba recuperación, no intensidad.

El entrenamiento fue liviano por diseño. Comenzó en el gimnasio con trabajos regenerativos, esos ejercicios que buscan que el cuerpo se reponga sin exigencia. Alrededor de las 20:30 hora local, los futbolistas salieron al campo. Mientras esperaban, Scaloni pasó el tiempo jugando con la pelota, pequeños toques, movimientos sin prisa. Luego tuvo una charla individual con Emiliano Dibu Martínez, el arquero que había sido decisivo en los penales contra Suiza. Los titulares del partido anterior no salieron a las canchas. Los suplentes hicieron toques livianos en ronda. Solo Nicolás González, quien había entrado a los 78 minutos, fue regulado por precaución.

Una particularidad del entrenamiento fue el uso de las nuevas pelotas que comenzarían a utilizarse en las fases finales del torneo. El cambio era principalmente estético, un nuevo diseño de color, pero los equipos ya estaban adaptándose a ellas en las prácticas. El trabajo continuó con un reducido breve entre los jugadores, nada que demandara demasiado del plantel.

Dos nombres ocupaban la atención del cuerpo técnico: Cristian Romero y Leandro Paredes. El Cuti había salido por calambres, reemplazado por Nicolás Otamendi. Paredes, el volante de Boca, había dejado la cancha a diez minutos del final por cansancio y fatiga, y Scaloni había mandado al Flaco López en su lugar. Pero ambos estarían disponibles para la semifinal contra Inglaterra, el equipo dirigido por Thomas Tuchel. No había lesiones que impidieran su participación.

Kansas City había sido la base de Argentina durante el torneo, lo que significaba que no había que cargar con el desgaste de un viaje post partido. El predio del Sporting Kansas City volvería a ser escenario de la práctica del lunes. Luego vendría el traslado a Atlanta, donde Argentina se prepararía para enfrentar a los ingleses. Era en esa misma ciudad donde, días atrás, Scaloni había logrado una remontada memorable contra Egipto, cuando el equipo estaba 0-2 abajo con poco más de diez minutos por jugar.

Hubo una visita especial durante el entrenamiento: Giovanni y Gianluca Simeone, hijos del Cholo y hermanos de Giuliano, quien participaba en la práctica, estuvieron presentes en el predio. Pequeños momentos que rompen la rutina de una concentración.

El martes sería el día de mayor actividad protocolar. La FIFA exigía una práctica abierta a la prensa durante los primeros 15 minutos. Tres jugadores hablarían en zona mixta antes de que Scaloni diera su conferencia de prensa oficial. Pero eso era después. Por ahora, lo que importaba era que el plantel descansara, que los cuerpos se recuperaran del desgaste de dos encuentros de 120 minutos, de la carga emocional de tres partidos intensos contra Cabo Verde, Egipto y Suiza. Scaloni tenía dos jornadas más para preparar el cruce contra Inglaterra, la antesala de la final.

El cuerpo técnico optó por regular las cargas de los futbolistas por precaución
— Infobae, sobre la estrategia de Scaloni
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
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¿Por qué un entrenamiento liviano después de una victoria? ¿No hay que mantener el ritmo?

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Después de 120 minutos de juego, el cuerpo no necesita más intensidad. Necesita regenerarse. Scaloni entiende que la próxima batalla es más importante que mantener un ritmo que solo desgasta más.

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Romero y Paredes salieron del partido. ¿Hay riesgo real de que no jueguen la semifinal?

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Salieron por síntomas agudos, calambres y cansancio, pero no por lesiones. El cuerpo técnico los reguló como precaución. Están disponibles, aunque la recuperación será clave en estos dos días.

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¿Qué significa que usen nuevas pelotas en la práctica?

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Es adaptación. El balón cambia de diseño en las fases finales, y los equipos necesitan acostumbrarse a cómo se comporta, cómo responde. No es un detalle menor cuando cada toque cuenta.

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Kansas City fue su base durante todo el torneo. ¿Eso les da ventaja?

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Evita el desgaste del viaje post partido. Mientras otros equipos cargan con horas de vuelo, Argentina descansa en su predio. En un torneo de 120 minutos, esos detalles pesan.

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¿Qué tan importante fue esa remontada contra Egipto en Atlanta?

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Muestra que Scaloni sabe cómo revertir un partido cuando todo parece perdido. Atlanta no es un lugar ajeno para ellos. Eso genera confianza.

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