La ciudad permanece bajo alerta, y los desaparecidos siguen sin aparecer
En las primeras horas de un jueves en Caborca, Sonora, la guerra invisible entre el Estado y el crimen organizado cobró una vida uniformada y dejó heridas que van más allá de lo físico. Lo que comenzó como una respuesta a disparos en la madrugada reveló, una vez más, que esta ciudad fronteriza lleva años atrapada en la disputa territorial entre facciones del Cártel de Sinaloa, una pugna que no distingue entre combatientes y civiles. El operativo desarticuló una célula criminal, pero la violencia en Caborca rara vez concluye con un parte de guerra: los desaparecidos siguen sin aparecer, y la población continúa resguardándose en sus propias casas.
- Un soldado murió y cuatro policías resultaron heridos cuando sicarios emboscaron a las Fuerzas Armadas que respondían a reportes de disparos en la madrugada del jueves.
- La noche anterior ya había encendido las alarmas: llamadas de emergencia, detonaciones y al menos tres personas levantadas ilegalmente de sus hogares mientras las autoridades pedían a los habitantes que no salieran.
- Alexis Dagxel Palomares Ibarra fue arrancado de su casa frente a su esposa, su suegra y un cuñado menor de edad; los atacantes destruyeron la vivienda, apuñalaron a dos hombres y se lo llevaron sin dejar rastro.
- El gobernador Alfonso Durazo celebró en redes sociales la desarticulación de la célula, con dos criminales abatidos, dos detenidos y cinco vehículos asegurados, pero el paradero de los desaparecidos sigue siendo un silencio.
- Caborca acumula años de violencia desde que en 2020 estalló la guerra entre Los Salazar —brazo de Los Chapitos— y la facción ligada a Rafael Caro Quintero, con 196 asesinatos registrados ese año y un frágil pacto que se rompió a inicios de 2022.
En la madrugada del jueves, las Fuerzas Armadas respondieron a reportes de disparos en Caborca, Sonora, y fueron recibidas con fuego por un grupo de sicarios. El enfrentamiento dejó un soldado muerto y cuatro policías heridos, pero también resultó en dos criminales abatidos, dos detenidos y el aseguramiento de cinco vehículos y armas largas. El gobernador Alfonso Durazo reconoció la operación en redes sociales, elogiando la coordinación entre la Sedena, la Guardia Nacional y las policías estatal y municipal.
Caborca no llegó a este punto de improviso. Desde 2020, cuando estalló la disputa entre células del Cártel de Sinaloa —Los Salazar, que operan para los hijos del Chapo Guzmán, contra la facción de Rafael Caro Quintero controlada por Rodrigo Omar Páez Quintero—, la ciudad ha vivido una violencia que ese año alcanzó 196 asesinatos. Un aparente acuerdo entre ambas facciones trajo cierta calma en 2021, pero ese pacto se rompió a principios de 2022 y la escalada volvió con fuerza.
La noche del martes anticipó lo que vendría: detonaciones, hombres armados en las calles y llamadas de emergencia que llevaron a las autoridades a pedir a los habitantes que se resguardaran. Durante esa madrugada, al menos tres personas fueron levantadas ilegalmente. En uno de los casos, sujetos armados irrumpieron en el hogar de Alexis Dagxel Palomares Ibarra, donde estaban su esposa, su suegra y un cuñado menor de edad. Según su madre, los atacantes destruyeron la vivienda, apuñalaron a dos hombres y se llevaron a Alexis, de quien no se tiene ninguna noticia.
El colectivo Rastreadoras Caborca difundió su imagen en redes sociales pidiendo información. Mientras los operativos de seguridad continúan, la ciudad permanece bajo alerta: cada célula desarticulada parece abrir paso a nuevos actos de terror contra los civiles, y los desaparecidos siguen sin aparecer.
En la madrugada del jueves en Caborca, Sonora, un enfrentamiento entre militares y hombres armados dejó un soldado muerto y cuatro policías heridos. Las Fuerzas Armadas respondían a reportes de disparos cuando fueron atacadas por sicarios que, al verse superados en número y armamento, intentaron huir. La persecución resultó en dos criminales abatidos, dos detenidos, y el aseguramiento de cinco vehículos y armas largas. El gobernador Alfonso Durazo reconoció la operación a través de redes sociales, elogiando el trabajo coordinado de las fuerzas de seguridad en la desarticulación de la célula criminal.
Caborca lleva años atrapada en una espiral de violencia territorial. Desde 2020, cuando estalló la guerra entre facciones del Cártel de Sinaloa, la ciudad ha sido escenario de una disputa implacable. Ese año registró 196 asesinatos, la mayoría producto del enfrentamiento entre células vinculadas a Rafael Caro Quintero y Los Chapitos —los hijos de Joaquín el Chapo Guzmán. El grupo criminal Los Salazar, que trabaja para los hijos de Guzmán, ha intentado arrebatar territorio a Rodrigo Omar Páez Quintero, quien durante años ha controlado las rutas de Sonora desde la región.
La tensión que caracterizó 2020 se calmó durante 2021, cuando expertos sugieren que ambas células llegaron a algún tipo de acuerdo. Pero ese pacto se rompió a principios de este año, y los últimos días han traído una escalada visible. La noche del martes y la madrugada del miércoles, la ciudad experimentó una serie de sucesos violentos que pusieron a la población en alerta. Alrededor de las 21:00 horas del martes comenzaron las llamadas de emergencia reportando hombres armados y detonaciones. Las autoridades pidieron a los habitantes que evitaran la zona costera y se resguardaran en sus casas.
Durante esa madrugada, al menos tres personas fueron levantadas ilegalmente. En un domicilio de la calle 3 y la Avenida Q, sujetos armados irrumpieron por la fuerza y se llevaron a un hombre. Otro caso que circuló en redes sociales fue el de Alexis Dagxel Palomares Ibarra, quien estaba en su casa con su esposa, su suegra y un cuñado menor de edad cuando los criminales entraron. Según el relato de su madre, los atacantes destruyeron la vivienda, apuñalaron a los dos hombres de la casa y buscaban dinero. Se llevaron a Palomares, de quien hasta ahora no se conoce su paradero.
El colectivo Rastreadoras Caborca publicó la imagen de Palomares en redes sociales junto con un número telefónico para cualquier información sobre su desaparición. Las autoridades mantienen operativos coordinados entre la Sedena, la Guardia Nacional, la Policía Estatal y Municipal para resguardar la seguridad de los habitantes. Pero la realidad en Caborca es que la violencia no cesa: cada operativo exitoso contra una célula parece abrir espacio para nuevos actos de terror contra la población civil. La ciudad permanece bajo alerta, y los desaparecidos siguen sin aparecer.
Citas Notables
Gracias por su labor, siempre— Gobernador Alfonso Durazo, reconociendo a las Fuerzas Armadas en Twitter
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué Caborca se convirtió en el epicentro de esta violencia?
Porque controla rutas de tráfico crucial para el Cártel de Sinaloa. Cuando Guzmán cayó, sus hijos y sus aliados comenzaron a pelear por quién se quedaba con esos territorios. Caborca quedó atrapada en el medio.
¿Ese acuerdo de 2021 fue real o es especulación?
Los expertos lo sugieren, pero nadie lo confirmó públicamente. Lo que sí es claro es que la violencia bajó ese año. Luego, a inicios de 2022, volvió a subir. Algo se rompió.
¿Qué significa que los sicarios "se vieran rebasados"?
Que llegaron más militares de los que esperaban, o mejor armados. Intentaron escapar pero fueron perseguidos. Dos murieron en el enfrentamiento.
¿Y los levantamientos? ¿Eso es parte de la misma guerra?
Probablemente. Los criminales buscan información, dinero, o simplemente aterrorizar. Alexis Palomares desapareció la misma noche del enfrentamiento. No es coincidencia.
¿Qué hace un colectivo como Rastreadoras Caborca?
Buscan desaparecidos. Publican fotos, números de teléfono, presionan a las autoridades. Son ciudadanos organizados porque el Estado no puede o no quiere encontrar a sus seres queridos.
¿El elogio del gobernador significa que ganaron?
Ganaron una batalla. Desarticularon una célula. Pero la guerra sigue. Los desaparecidos siguen desaparecidos.