Cuatro detenidos por robar celulares durante festejos de Argentina en Córdoba

El teléfono pasaba de mano en mano, dificultando su recuperación
La técnica del pasamanos permite que los delincuentes pasen rápidamente los dispositivos robados entre miembros del grupo.

En el reverso de la euforia colectiva que recorre las calles cuando una nación celebra, siempre han existido quienes aprovechan la distracción del júbilo para actuar con propósitos contrarios. El lunes en Córdoba, mientras miles festejaban el triunfo de la Selección argentina ante Austria, cuatro personas —de entre 22 y 28 años— operaban entre la multitud robando celulares mediante una técnica coordinada de 'pasamanos'. La Policía, guiada por cámaras de vigilancia, logró interceptarlos y recuperar nueve dispositivos, aunque el hecho de que sea el segundo episodio similar en una semana en la misma ciudad revela que la alegría compartida, cuando se vuelve masiva, también abre grietas que otros saben explotar.

  • Mientras Córdoba celebraba en las calles, un grupo coordinado de cuatro personas robaba celulares usando la técnica del 'pasamanos' para hacer casi imposible identificar al autor original del hurto.
  • La denuncia de una víctima activó un operativo policial que dependió enteramente del monitoreo en tiempo real de las cámaras de vigilancia del centro de la ciudad.
  • Los operadores de cámaras identificaron a una mujer transportando varios dispositivos robados, lo que permitió localizar y detener al grupo completo en la intersección de bulevar San Juan y avenida Vélez Sársfield.
  • Los cuatro detenidos —tres hombres y una mujer— fueron aprehendidos con nueve teléfonos secuestrados; todos quedaron a disposición de la Justicia junto con los dispositivos recuperados.
  • Este es el segundo caso idéntico en Córdoba en menos de una semana, consolidando un patrón preocupante: las celebraciones deportivas masivas se han convertido en escenarios predecibles para la delincuencia oportunista.

El lunes por la tarde, mientras miles de cordobeses celebraban en las calles el triunfo de la Selección argentina ante Austria, cuatro personas trabajaban entre la multitud con un objetivo muy distinto. Su método era coordinado: la técnica del 'pasamanos', que consiste en transferir rápidamente el dispositivo robado de mano en mano dentro del grupo para dificultar tanto la recuperación del objeto como la identificación del autor.

Todo comenzó cuando un hombre denunció el robo de su celular en medio de los festejos. La Policía de Córdoba activó de inmediato un operativo apoyado en las cámaras de vigilancia del centro de la ciudad. El seguimiento fue preciso: los operadores lograron identificar a una mujer que transportaba varios de los teléfonos reportados como robados, lo que permitió interceptar al grupo completo en la intersección de bulevar San Juan y avenida Vélez Sársfield, en plena celebración popular.

Los cuatro detenidos —tres hombres y una mujer de entre 22 y 28 años— fueron aprehendidos con nueve dispositivos móviles. Todos quedaron a disposición de la Justicia, junto con los teléfonos recuperados.

Lo ocurrido no fue un hecho aislado: apenas una semana antes, en la misma ciudad, otro hombre había sido detenido por un delito idéntico durante festejos similares. El patrón es elocuente. Las celebraciones deportivas masivas, con su atmósfera de euforia y sus aglomeraciones, se han vuelto escenarios predecibles para una delincuencia que sabe leer la distracción colectiva como una oportunidad.

El lunes por la tarde, mientras miles de cordobeses celebraban en las calles el triunfo de la Selección argentina contra Austria, cuatro personas trabajaban entre la multitud con un objetivo distinto: robar teléfonos celulares. La operación fue breve pero coordinada. Utilizaban una técnica conocida como "pasamanos", donde el dispositivo robado pasaba rápidamente de mano en mano dentro del grupo, dificultando tanto su recuperación como la identificación de quién lo había tomado originalmente.

El procedimiento comenzó cuando un hombre denunció que le habían sustraído el celular en medio de los festejos. La Policía de Córdoba activó entonces un operativo de búsqueda, apoyándose en las cámaras de vigilancia que cubren la zona del centro de la ciudad. El seguimiento fue meticuloso. Los operadores de las cámaras lograron identificar a una mujer que transportaba varios de los dispositivos que habían sido reportados como robados. A partir de ese punto, los efectivos pudieron interceptar a los cuatro sospechosos en la intersección de bulevar San Juan y avenida Vélez Sársfield, justo donde la multitud seguía celebrando.

Los detenidos eran tres hombres y una mujer, todos de edades que oscilaban entre los 22 y los 28 años. Cuando fueron interceptados por la policía, los agentes secuestraron nueve teléfonos móviles que habían sido sustraídos minutos antes. Las imágenes que la policía difundió muestran el momento exacto de la detención: los sospechosos siendo abordados por los uniformados en medio de la concentración de personas que aún festejaba en las calles.

Lo que sucedió en Córdoba el lunes no fue un hecho aislado. Una semana antes, en la misma ciudad, otro hombre había sido detenido bajo acusaciones similares: aprovechar los festejos por una victoria de la Selección para robar celulares entre la multitud. El patrón es claro: los eventos de celebración masiva, con sus aglomeraciones y su atmósfera de euforia, se han convertido en oportunidades para este tipo de delincuencia oportunista.

Los cuatro detenidos quedaron a disposición de la Justicia. Los nueve dispositivos recuperados también fueron puestos bajo custodia judicial. Para los propietarios de esos teléfonos, la intervención de la policía significó la recuperación de sus aparatos. Pero el hecho de que esto haya ocurrido dos veces en una semana en la misma ciudad sugiere que las celebraciones deportivas seguirán siendo momentos de vulnerabilidad en las calles, lugares donde la alegría colectiva y la distracción crean las condiciones perfectas para que otros actúen con intenciones muy distintas.

La modalidad pasamanos permite que el teléfono sustraído sea entregado rápidamente entre distintos integrantes del grupo para dificultar su recuperación
— Policía de Córdoba
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
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¿Por qué funciona tan bien la técnica del pasamanos en una multitud?

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Porque en medio de miles de personas celebrando, nadie está mirando realmente a nadie. El teléfono cambia de mano tan rápido que es casi imposible saber quién lo tomó primero. Y si alguien se da cuenta del robo segundos después, el dispositivo ya está en poder de otra persona.

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¿Cómo lograron identificarlos si la técnica está diseñada precisamente para confundir?

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Las cámaras de vigilancia no se distraen. Los operadores pudieron seguir el movimiento de los objetos y de las personas a través de las imágenes. Vieron a la mujer transportando varios teléfonos. Eso fue lo que los delató.

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¿Es común que esto suceda durante los festejos de la Selección?

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Parece que sí. En una semana hubo dos casos en Córdoba. Estos eventos atraen a delincuentes porque saben que la gente está distraída, emocionada, menos atenta a sus pertenencias. Es un cálculo simple.

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¿Qué pasa ahora con los detenidos?

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Están a disposición de la Justicia. Los nueve teléfonos también. Pero el verdadero problema es que mientras esto se resuelve en los juzgados, probablemente otros estén planeando lo mismo para la próxima celebración.

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¿Hay algo que la gente pueda hacer para protegerse?

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Lo obvio: mantener los celulares guardados, no distraerse completamente en la multitud. Pero honestamente, cuando estás celebrando una victoria de tu país con miles de personas alrededor, es difícil estar completamente alerta. Ese es exactamente el punto débil que estos grupos explotan.

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